Hace casi dos décadas, con la publicación de su obra Nostradamus, historiador y profeta, Jean-Charles de Fontbrune saltó a las primeras páginas de los medios de comunicación. Las interpretaciones que hizo de las cuartetas del profeta francés se habían cumplido... Fontbrune acaba de publicar su nuevo libro, Nostradamus, 2000-2025: ¿guerra o paz? MUNDO MISTERIOSO conversó con él para conocer nuestro futuro.
En los quioscos aún quedaba hueco para el monográfico de MÁS
ALLÁ, Las profecías del fin del mundo. En sus páginas,
servidor calificaba a Jean-Charles de Fontbrune como "el más
sensacionalista de los intérpretes de Nostradamus". Lo he justificado
en infinidad de ocasiones: las interpretaciones de las 1174 profecías
(975 cuartetas, 58 sextillas y 141 presagios) del vidente francés efectuadas
por este escritor galo de 64 años se han demostrado erróneas hasta
el punto de que algunos de sus fracasos han resultado bien estripitosos. Aunque
también sus éxitos...
Pero más críticas que dudas genera en mí el autor de Nostradamus,
historiador y profeta (Barcanova, 1981), un best-seller que vendió
más de dos millones de ejemplares y que catapultó a este hombre
a una fama que justo en este ocasional momento se aferra a no poder.
El heredero de Nostradamus...
No imaginaba al escribir aquellas líneas a las que acabo de hacer alusión
que, semanas más tarde, entrevistaría durante horas a este "heredero"
del profeta francés. Viste traje azul marino; camisa roja y corbata oro;
le cuelgan del cuello unas lentes que parecen mirar directamente hacia sus trabajadas
manos, que delatan la personalidad de un animal de estudio a quien se le pueden
formular infinidad de críticas sobre las interpretaciones que ha propuesto
para las profecías de Nostradamus, pero a quien no se le puede negar
una descomunal capacidad de trabajo.
"Le debo un enriquecimiento personal enorme. Gracias a él he
adquirido conocimientos en historia, lingüística, geografía,
política, filología... A Nostradamus no puedo considerarle otra
cosa más que un amigo", nos explica Jean-Charles de Fontbrune
con su típica elocuencia francesa. Pero además, le debe haberse
convertido en uno de los fenómenos editoriales más arrolladores
de las dos últimas décadas; en especial, gracias a su primera
obra, Nostradamus, historiador y profeta.
La publicación del best-seller provocó que en 1981, nuestro país
vecino, Francia, quedara "conmovida por un delirio profético
cuya fiebre arrastró al propio Jefe de Estado y que le empujó,
también a él, a comprar el libro de Fontbrune", escribió
Jean Robin, uno de los más ágrios críticos de nuestro
protagonista. Y es que ciertamente, en sus más de 500 páginas,
el moderno intérprete predijo la llega al poder del Partido Socialista
y el atentado sufrido por Juan Pablo II. Pero...
Efectivamente, en aquellas fechas, Michel de Notredame, Nostradamus,
resucitó del olvido. Sus profecías, según demostraba De
Fontbrune, estaban vigentes y cumpliéndose conforme los acontecimientos
mundiales discurrían. ¿Casualidad? "Nostradamus se dio
cuenta de que era capaz de traspasar con su mente las fronteras del espacio
y el tiempo, y así anticipar el futuro". Y Fontbrune se propuso,
y sigue haciéndolo, demostrarlo.
Pese a todo, algunas interpretaciones de las cuartetas y profecías del
vidente francés presentadas de cara al futuro en el citado libro erraron
meridianamente. "Siempre he reivindicado el derecho a la equivocación,
porque sólo los que no hacen nada no se equivocan nunca", se
excusa De Fontbrune, que acaba de publicar en España su nuevo libro,
Nostradamus, 2000-20025: ¿guerra o paz? (Robin Book, 1999).
"En esta obra procuro corregir ciertos fallos de traducción
que cometí, porque no resultaba fácil derivar al francés
moderno algo que estaba escrito en provenzal del siglo XVI. Mi error fue querer
buscar demasiado la etimología griega y latina de algunas expresiones
que utilizaba, olvidándome del francés medio y antiguo",
continua explicándonos el intérprete que, por cierto, ha sido
reiteradamente acusado de ser excesivamente catastrofista respecto a las interpretaciones
de Nostradamus. Ahora, en su nueva obra plantea la llegada para el año
2025 de una "edad de oro" pacífica para la humanidad. Sin embargo,
su visión optimista de los hechos pasa por la llegada del Anticristo
y de una Tercera Guerra Mundial previa a este dorado periodo. "Sin embargo
-continúa explicando- no debemos olvidar que Nostradamus pretende advertir
y por eso sólo predice sucesos catastróficos que afectan a la
humanidad. Por esa razón no hay referencias ni a Internet, la televisión
o la bibibleta, porque en sí, no son negativos para el hombre. Nostradamus
no es Julio Verne... Le interesa advertir de los males."
... Y de su padre
Nada menos que hace 36 años que Fontbrune comenzó a investigar
las cuartetas del legendario profeta, pero lleva "conviviendo" con
él desde su nacimiento y es que un año antes de que "alumbrara"
en Sarlat, el padre de Jean-Charles, Max de Fontbrune, médico
de profesión, recibió de manos de un paciente un ejemplar único
de un libro datado en el año 1568. Se trataba de una edición principe
de las profecías de Nostradamus. Aquella obra, de cubierta de tela marrón,
viaja con Jean-Charles allá donde va, protegida por un viejo y corroido
forro de plástico que acusa con su aspecto el constante uso que el escritor
hace de ella. Cuando Max de Fontbrune la abrió, hace casi 66 años,
quedó perpelejo: una de las profecías mencionaba a un personaje
llamado Franco que impondría una dictadura en España.
Cuatros años después, Max publicó Las profecías
del maestro Michel Nostradamus explicadas y comentadas, obra en la cual predecía
la dramática conflagración mundial que se iniciaría un
año después y las perversas acciones de Adolf Hitler. Curiosamente,
en 1940, en la Francia ocupada, las planchas y 2.000 ejemplares del libro fueron
destruidos. Pero el galeno francés ya había redescubierto para
el siglo XX la figura de aquel sabio, médico, farceútico, astrónomo
y... vidente que era Nostradamus. Su hijo Jean-Charles se ha encargado de que
no perdiera vigencia y aún recuerda la pasión con la que se padre
se enfrentó a aquellos poemillas visionarios, que llegaron incluso a
impresionar al escritor Henry Miller, autor de obras como Trópico
de cáncer, que compartió interminables jornadas con la familia
De Fontbrune en la década de los cincuenta.
Tras la muerte de su padre, Jean-Charles se enfrentó al reto de su vida:
desarrollar un método fiable para la traducción y la interpretación
de las profecías de Nostradamus. Y con la ayuda de expertos del Centro
Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, desarrolló
un método original basado en un fichero informático de tratamiento
del vocabulario y de estadísticas para analizar la frencuencia en el
uso de palabras. Dicho de otro modo, Fontbrune descubrió el significado
que determinados términos que el profeta utilizó y que sólo
cobraron sentido tras el desarrollo del método. Así, también
averiguó que Nostradamus, para designar personajes o lugares, utilizó
anagramas, es decir, palabras a las cuales alteró el orden de las letras.
El éxito de la rosa
Fruto de ese método fue Nostradamus, historiador y profeta; una
obra que, aunque aparecida en octubre de 1980 con una tirada inicial de 6.000
ejemplares, no generó la atención de los mass media hasta mayo
del siguiente año. "Muchos se apuntaron al carro de mi éxito,
pero sus críticas carecían de fundamento", explica De
Fontbrune.
Y las críticas se centraban -precisamente- en ese método que
citaba. Sin ir más lejos, en las profecías en las cuales el intérpretre
vio la llegada del Partido Socialista al poder en Francia, se hacía alusión
al gobierno de la "rosa". Jean-Charles creyó que el profeta
había predicho así el icono que identificaría al socialismo
internacional, sin embargo, sus críticos le acusaban de obviar que Nostradamus
fue una persona que tuvo acceso a conocimientos ocultos y que según diversas
fuentes perteneció a algunas sociedad secretas, entre ellas, a la Orden
Rosacruz. Si lo hubiera tenido en cuenta, la "rosa" -quizá-
tendría un significado bien diferente.
Jean-Charles, pese a todo, sigue respondiendo de forma enérgica a todas
aquellas críticas: "La mayor parte de esas historias referentes
a la vida de Nostradamus son pura fantasía, leyendas sin más.
Era un hombre de ciencia, y practicando la asepsia fue cómo desarrolló
el sistema para curar la peste, que fue lo que le hizo famoso; pero no lo logró
practicando la magia". ¿Lejos de ser un astrólogo y ocultista
fue Nostradamus un hombre de ciencia capaz de preveer el futuro? Según
Jean-Charles de Fontbrune, sí.
El Anticristo: ¿un mongol?
En sólo dos ocasiones Michel de Notredame se atrevió a dar fechas
exactas. Uno de sus textos en prosa se refiere al año 1792, año
para el que profetizó una revolución en Francia. Aparentemente,
acertó, como lo hizo al señalar el continuo intercambio de sistema
político en su país. "Aseguró que ninguna república
duraría cien años, y así ha sido. Y señaló,
para el tiempo que vivimos, el fin de la quinta", nos anticipa Jean-Charles
de Fontbrune, convencido de que la actual fórmula de gobierno francés
está caduca y que se aproxima en poco tiempo la llegada de un monarca
-quizá un Borbón- a la jefatura de Francia.
Al hilo de este asunto no perdimos la oportunidad de cuestionarle sobre otras
de las críticas que se han vertido contra él. Por un lado, no
son pocos los que piensan que es un legitimista que ansía la instauración
en Francia del sistema monárquico y, por otro, algunos intérpretes
opinan que De Fontbrune tiene una especial fijación contra el Islám,
en el que ve reflejados todos los males actuales y futuros de la humanidad.
No obstante, en su nuevo libro expone sin medias tintas que China y Rusia,
junto a los paises islámicos, invadirán Europa desencadenando
la III Guerra Mundial. "Soy apolítico, no tengo interés
por nada que tenga que ver con las idiologías; no soy yo quien habla
en las profecías, es Nostradamus", argumenta el escritor.
La segunda fecha que cita es 1999. Lo hace en su archiconocida cuarteta 72 de
la centuria X. Dice así: El año 1999 siete meses/ del cielo vendrá
un gran rey del terror:/ resucitar el gran Rey de Angolmois,/ antes después
Marte reinar por fortuna. Este texto fue traducido por Jean-Charles de Fontbrune
hace más de dos décadas de la siguiente forma: "En julio
de 1999, un gran jefe espantoso resucitará al gran rey de Angolmois o
de los mongoles. Antes y después de 1999, la guerra reinará por
fortuna".
Ya entonces Jean-Charles de Fontbrune identificó la profecía
como la señal que marcaría la llegada del Anticristo, como más
adelante veremos, pero no relacionó la fecha -julio de 1999, que como
tanto se ha dicho recientemente, hay que trasladar a agosto de 1999, porque
Nostradamus escribió el texto antes de los últimos reajustes del
calendario- con el eclipse de Sol que se produjo el pasado 11 de agosto y que
tantos y tantos temores milenaristas generó, hasta el punto que no pocos
irresponsable pusieron en boca de Nostradamus que tal fecha era la del fin del
mundo...
Manipulaciones mediáticas del texto profético al margen, lo cierto
es que De Fontbrune rectificó y en 1995 publicó una revisión
de su obra clásica, recientemente editada en España, Las nuevas
profecías de Nostradamus (Martínez Roca, 1999), en la cual
mantiene su traducción pero la relaciona ya con el famoso eclipse y con
una curiosa carta que acompaña a las profecías y que el vidente
francés destinó a Enrique II de Francia, que según
diversos analistas es, en realidad, el monarca que llegará al trono tras
el fin de la V República. En dicha carta advierte que la llegada del
Anticristo tendrá lugar en fechas próximas a un eclipse que cubrirá
de sombra el grado 48, bajo el cual se encuentran París y Ullan Bator,
la capital de Mongolia. Curiosamente, el eclipse del 11 de agosto fue total
sobre el paralelo 48... Asegura Nostradamus que entonces "el gran imperio
del Anticristo comenzará en la Atila y Zerfes".
"La palabra Atila", nos explica el intérprete, "no
hace referencia al personaje, que se escribe en francés con doble 't',
sino que es un anagrama de Altai, cordillera de montes de Mongolia en la cual
se encuentra una localidad llamada Sevrej, nombre que se asemeja mucho a Zerfes".
Si a esta apreciación añadimos que en la cuerteta citada las letras
del término Algolmois, si se cambian de orden, significa "mongoles",
las pistas para situar la llegada del Anticristo en el lejano oriente parecen
encajar. Pero hay más. "Para Nostradamus, la historia pasada
señala el presente y el futuro", dice De Fontbrune a propósito
de que el profeta indica que este Anticristo será el tercero en la historia.
Los dos primeros, según su interpretación, fueron Atila
y Gengis Khan: "El primero comenzó su invasión
en el siglo V; el segundo, se expandió desde Mongolia, en el XIII; si
pasan otros 800 años, el tercero, el que resucita en Mongolia al segundo,
invidirá Occidente en breve".
Y sin embargo, falló. ¿O no?
Visto así, las piezas encajan. Pero, ¡el eclipse del 11 de agosto
pasó y aquí paz y... en Mongolia también! Y aunque el "poder
amarillo" (¿China?) que citaba Nostradamus y que será en
parte responsable de la III Guerra Mundial ha iniciado una aproximación
política a Mongolia y Rusia, "que también predijo Nostradamus",
dice De Fontbrune, la sombra del Anticristo no aparece por ningún lado.
¿Se equivocó el profeta?
Hemos de recordar que en las fechas próximas al eclipse, diversos medios
de comunicación galos se hicieron eco de las declaraciones de nuestro
protagonista que auguraban el comienzo de hostilidades generalizadas tras esa
fecha, que desencadenarían en un gran conflicto que según Nostradamus,
que la denominó "la guerra del Anticristo", duraría
26 o 27 años. Pero, insistimos, aparentemente, no pasó nada. Y
trasladamos nuestra duda a Jean-Charles.
"El Anticristo ya existe, lo que no quiere decir que se conozca. Sin
embargo, es posible que la cuarteta citada no haga referencia a 1999. Posiblemente,
para ajustar la métrica del poema, Nostradamus suprimió del verso
'mil novecientos noventa y nueve siete meses', la 'y' después de la fecha
y quizá haga referencia a julio del año 2000", explicó
a MUNDO MISTERIOSO el escritor francés que, sin embargo, "confiesa"
subrepticiamente que le es necesario rectificar y que, lo admita o no, se ha
equivocado. Y es que los hechos, esta vez, le han podido dar la espalda.
La edad de oro
Críticas al margen, y es cierto, Fontbrune recuerda que el profeta del
siglo XVI dejó bien claro que su obra era un legado que pretendía
hacer rectificar al ser humano de finales del siglo XX, una época a la
que se refirió como el "séptimo milenio", recuperando
para ello la cronología bíblica que se inicia hace 4.000 años
a. C. Y si el hombre no rectifica, la profecía de Nostradamus es bien
explícita: China y sus aliados con el Anticristo a la cabeza invadirán
occidente; el Islám se adueñará de Europa; Roma y París
quedarán asoladas; El Vaticano perderá su poder; la guerra árabe-israelí
incendiará Oriente Medio...
En definitiva, una auténtica hecatombe en la cual la intervención
de Estados Unidos y de algunos monarcas europeos pondrá fin al conflicto,
estableciéndose tras el "reinado de Marte (dios de la guerra)"
un largo y próspero periodo de paz al que Nostradamus llamó la
"edad de oro".
Así será el futuro según Nostradamus. Esperemos que, salvo
en la última aseveración, su más famoso cronista moderno
cometa una nueva y flagrante equivocación, y no otro éxito interpretativo
a los que Jean-Charles de Fontbrune también nos tiene acostumbrados.
El escritor francés es buena gente y sabrá perdonar nuestras críticas
y nuestros deseos: ¡equivócate!
Anexo. El Futuro según Nostradamus
En su nuevo libro Nostradamus, 2000-2025: ¿guerra o paz? (Robin
Book, 1999), Jean-Charles de Fontbrune se aleja tímidamente del catastrofismo
que le hizo famoso. "El futuro puede cambiarse; las profecías
son un aviso", insiste una y otra vez. Sin embargo...
-¿Qué va a pasar con el futuro de Yugoslavia?
-Estabilidad provisional. Nostradamus vincula mucho lo que ocurra en el Caúcaso
a lo que tenga que llegar en los Balcanes. Algunas cuartetas hacen sospechar
que a causa de los conflictos del Caúcaso, Estados Unidos y Rusia lleguarán
a una ruptura total.
-¿Son éstos algunos de los "focos" a partir de los
cuales puede llegar una III Guerra Mundial?
-Sí, junto a Oriente Medio y el Islám.
-¿Tendrá algo que ver en el conflicto la monarquía
española?
-Hay una cuareteta que dice "a las Españas llegará un reino
poderoso". Y señala que habrá un rey, que según todos
los indicios es el actual, que unirá a Occidente contra el Islám.
-Según esas cuartetas, el mundo árabe entrará en España
quizá desde Marruecos. ¿Es así?
-Es posible. Hay una cuarteta que señala que el rey actual de Marruecos,
Mohamed VI, será aprisionado por los fundamentalistas. Será
un detonante.
-Estamos en un tiempo en el cual, sobre todo en Europa central, los movimientos
nazis resurgen. ¿Hasta dónde llegarán?
-Nostradamus llama a Hitler el fénix, y éste es
un animal que resurge de sus cenizas. Por lo tanto...
-¿Y qué puede ocurrir con el papado? Dices en tu libro que
este Papa, o el siguiente, puede morir en atentado un 13 de diciembre en medio
de conflictos mundiales.
-Ya han enterrado tantas veces a Juan Pablo II. Lo cierto es que esto
tiene que ver más con las profecías de san Malaquías, sobre
las que también he escrito. Él predijo que quedan dos pontífices,
éste y el siguiente. Y según la horquilla de tiempo calculado,
el último morirá hacia el 2025 o 2026, lo que coincide con Nostradamus,
que también habla de la detrucción de Roma.
-¿Qué dice Nostradamus sobre Estados Unidos? ¿Seguirá
siendo la nación dominante?
-Al profeta le interesa Europa, y por lo tanto, sólo habla de América
en relación al Viejo Continente. Pero de mi trabajo deduzco que Nostradamus
predijo que la llegada de un nuevo mundo sólo será posible cuando
el capitalismo se haya derrumbado.
-¿Hay un futuro sin capitalismo?
-Absolutamente. Llegará, tras su muerte y desaparición, el amor
de verdad, sin los banqueros de por medio. En último término podría
considerarse que la Bestia del Apocalipsis de San Juan son los Estados Unidos.
En ese momento, nuestro intérprete, Manuel Serrat Crespo, que
a su vez es traductor al castellano de todas las obras de Jean-Charles de Fontbrune,
interviene entre sorprendido e inquieto: "!Oh, el gran satán,
cómo Jomeini llamó a los Estados Unidos!" Curiosa anotación.
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