Por primera vez en la historia un periodista español ha conseguido infiltrarse,
con una cámara oculta, durante casi un año, en el movimiento internacional
de los skinhead neonazis, descubriendo que tras el entramado político,
violento y racista, se ocultan sectas esotéricas que proclaman a Hitler
como el Mesías de la Nueva Era. Paganismo, brujería y satanismo
en una investigación sin precedentes en la historia del periodismo, que
ahora sale a la luz en el libro Diario de un Skin (Temas de Hoy, 2003)
Antonio Salas es el pseudónimo de un conocido periodista
de investigación que debe mantener en el anonimato su identidad por razones
obvias. Durante la elaboración de su último trabajo ha recibido
numerosas amenazas de muerte.
Antonio Salas, ha desarrollado su labor profesional en diarios, revistas y
canales de radio y televisión como Interviú, Tiempo,
Onda Cero, Antena3 o Tele5, durante los últimos 15 años. Además
de ser autor de más de media docena de libros de investigación.
Responsable de varios de los reportajes de investigación, en formato
de cámara oculta, emitidos por Tele5 desde el año 2000, ha sido
el único reportero infiltrado en sectas, grupos de crimen organizado,
y organizaciones extremistas, cuyas grabaciones han sido consideradas pruebas
judiciales en varios casos policiales españoles. Pero su trabajo más
ambicioso consistió en infiltrarse, durante casi un año, en el
movimiento neonazi. Algo que no había conseguido ningún periodista
español anteriormente, y fruto del cual es el libro Diario de un
Skin.
-Usted tiene una larga experiencia en el trabajo de investigación
como ?topo?. Anteriormente se había infiltrado en sectas
satánicas, mafias, grupos de crimen organizado? ¿existió
alguna diferencia entre la infiltración en el movimiento neonazi y otras
infiltraciones anteriores?
-Muchas. El entramado político, ideológico y también
esotérico de la Extrema Derecha internacional es muy complejo. Existen
muchos grupos de Extrema Derecha, entre ellos hay algunos que son de tendencia
neonazi, y dentro de estos últimos, los más emblemáticos
son los skinhead nacionalsocialistas. Pero para llegar hasta ellos tenía
pasar un montón de filtros previos. Y todos son extremadamente desconfiados,
así que no podía parecer un ?cabeza rapada?, sino
que tenía que convertirme, sentir y vivir como un ?cabeza rapada?.
Porque en el caso de cometer un error nadie dice ?corten? para repetir
el plano. Si cometes un error se acabo la investigación, o quizás
algo peor.
-¿Y cómo pasó esos filtros?
-Durante los primeros meses estudié su ideología. Me leí
Mi Lucha de Hitler y todos los libros revisionistas editados en España.
Me suscribí a sus revistas. Memoricé las letras de sus canciones,
sus himnos y consignas. Durante tres meses todas las noches, fines de semana
incluidos, asistía a cibertertulias nazis en internet, tomando nota de
los comentarios que hacían, de sus reacciones ante las noticias de actualidad,
hasta terminar por elaborar un perfil de los cibernautas más activos
en los canales nazis de internet. Y cuando creía estar ya lo suficiente
familiarizado con su ideología, di el salto de la red a la realidad,
y empezó la verdadera infiltración.
-¿Es la primera vez que se utiliza el formato periodístico
de cámara oculta para una infiltración en grupos neonazis?
-Es la primera vez que se consigue con éxito. Antes que Atlas/Tele5,
la empresa que me encargó esta investigación, otras productoras
como Antena3 o El Mundo TV lo intentaron, pero o no consiguieron acercarse,
o sus reporteros fueron descubiertos sufriendo una brutal paliza. Así
que no había nadie a quien acudir, a quien pedir consejo para seguir
sus pasos. Era algo que tenía que hacerse desde cero, con todo lo que
eso implica. Además, mientras estaba comenzando mi investigación
se produjo un caso espeluznante que nos traumatizo a todos los periodistas de
cámara oculta del mundo. En Brasil, Tim Lopes, un reportero
que estaba infiltrado en un grupo de delincuentes, grabándoles con cámara
oculta, fue descubierto, y le asesinaron abriéndole en canal con una
katana de samurai.
-¿Estuvieron cerca de descubrirle en algún momento de
la investigación?
-Muchas veces. Al principio, estúpido de mí, creía que
los skinhead eran un grupo de estúpidos de bajo nivel intelectual, y
eso casi me cuesta ser descubierto. Durante mis primeros encuentros con los
fundadores del Ku Klux Klan en España ocultaba la larga melena que tenía
en aquella época, bajo un gorro de lana, porque pensaba que no sería
necesario ni que me afeitase la cabeza para infiltrarme entre los nazis. Y en
un par de ocasiones estuvieron a punto de quitarme el gorro durante alguno de
nuestros encuentros. Al final no me quedo más remedio que raparme al
cero. En otras ocasiones, al entrar en los estadios con grupos ultras, la policía
estuvo a punto de registrarme para ver si llevaba armas, bengalas, etc. Tuve
mucha suerte. Si me hubiesen registrado delante de los skinhead, y hubiesen
descubierto mi cámara oculta, estaría perdido. Otras veces, durante
los seguimientos a grupos neonazis, para grabar sus celebraciones de los equinoccios
o los solsticios, estuvieron a punto de pillarme. En las películas parece
muy sencillo seguir a alguien sin que te descubra, pero en la vida real no es
tan fácil.
-Insiste mucho en la relación de los grupos neonazis con el
esoterismo y las creencias ocultistas de Hitler ¿realmente eso no pertenece
al pasado?
-Muchos autores han escrito sobre las creencias paganas y esotéricas
de Hitler, Himmler o Hess, como si fuesen
una página cerrada de la historia del nazismo, pero ninguno de ellos
lo ha vivido desde dentro. En la España del año 2003 te puedo
garantizar que se hacen rituales mágicos neonazis todos los equinoccios,
solsticios y en otras fechas importantes, como el 20 de abril, aniversario del
nacimiento de Hitler. Y te juro que esas celebraciones hacen palidecer a cualquier
película americana. Imagina enormes cruces célticas de madera
ardiendo, como en las reuniones del Ku Klux Klan; imagina castillos manchegos
o pazos gallegos, engalanados con enormes pendones y banderas con la svástica
o la cruz gamada, rodeados de antorchas encendidas, con voluptuosas sopranos
arias cantando ópera a los acordes de Wagner, mientras
los varones hacen juramentos solemnes de obediencia y devoción al Reich?
no es una ficción, esas cosas ocurren en la España de siglo XXI,
como en el resto del mundo. Y ningún analista político ni historiador
contemporáneo es consciente de hasta que punto esa mentalidad mágica
es el sustento ideológico de los nuevos movimientos fascistas.
-¿Sugiere que los neonazis son algo similar a una secta?
-Sólo en parte. Como te dije existen muchos grupos de extrema derecha
y no todos son nazis. Entre los nazis existen grupos ultracatólicos conservadores
y otros, más fieles a la esencia alemana, paganos y seguidores de las
religiones indoeuropeas, como lo era Hitler y sus contemporáneos. Ellos
adoran a Odín, añoran ir al Valhalla tras la
muerte, y consideran a Hitler algo más que un líder político;
un mesías espiritual. En este tipo de grupos existe un sistema de creencias,
unos dogmas de fe, y una estructura de mando piramidal, muy similar a la de
las sectas. Y al igual que en las sectas, sus creencias, sentimientos y devociones
son sinceras e irracionales. Muchos de ellos serían capaces de morir
o matar por su fe en el Fhürer.
-Durante su investigación ha tenido la oportunidad de entrevistar
a muchos ideólogos del nazismo moderno, como el diplomático Miguel
Serrano?
-Precisamente llegar a entrevistar hasta personajes como Miguel Serrano era
uno de mis objetivos. Ya que como investigador soy muy ambicioso, y no quería
conformarme con convivir con la ?tropa de base?, sino que mi intención
era llegar a los líderes, a los cabecillas, a los redactores de los idearios
que modelan la conducta de los skinhead, y Miguel Serrano, acérrimo seguidor
del hitlerismo esotérico, y una de sus firmas más influyentes,
fue uno de los logros más costosos pero a la vez gratificantes de esta
investigación.
-Otra de las cosas más audaces que usted afirma, es que los
nazis son satanistas?
-No, eso es incorrecto. Afirmo que dentro del submundo neonazi existen algunos
grupos que han ido más allá del paganismo indoeuropeo de Hitler.
Ellos afirman que odian a los judíos y que Jesús
de Nazaret era judío, por eso odian al cristianismo. Algunos de esos
grupos, vinculados a sectores musicales como el Black Pagan Metal,
son extremadamente violentos y radicales, y las letras de sus canciones, y las
revistas que editan, son una auténtica oda a la violencia, al odio racial
y al satanismo. Incluso grupos de rock como Odal Sieg, con los que llegué
a tener una buena relación, hablan en sus letras del Lucifer Ario, del
Luzbel nazi. Odal Sieg, por cierto también ha compuesto canciones dedicadas
a Miguel Serrano.
- Y no será más bien que nosotros satanizamos al nazismo?
-Exactamente. Y esto es fundamental. La palabra nazi no es sólo la definición
de una tendencia política, sino que se utiliza como un insulto. Si existe
algo antisocial, antisistema, algo despreciado y a la vez temido son los nazis.
Y de alguna manera hemos satanizado de tal forma ese término, que lo
hemos convertido más en un adjetivo que en un nombre común. Sin
embargo, y a pesar de eso, existen grupos neonazis en España, como Nazgul,
y publicaciones nazisatánicas, como Aryan Metal E-Zine
?editado en Euskadi- que proclaman sin ningún pudor que son nazis,
racistas y satanistas.
-Otra de las cosas que más nos ha sorprendido, y que también
parece muy osada, es su intento de vincular a grupos nazis con grupos integristas
islámicos. ¿Qué fundamento tiene esa afirmación?
-Bueno, en diciembre de 2002 los informativos nacionales y la primera página
de algunos periódicos gallegos se hicieron eco del caso de Xosé
Ríos, un profesor de instituto gallego al que sus propios alumnos
denunciaron porque durante sus clases hacía apología de Hitler
y Ben Laden. Lo que los periodistas no sabían, y yo sí porque
me lo contó el mismo Ríos, es que él es el director de
Handschar, una de las revistas islámicas editadas en España
por ex-miembros de CEDADE y de otros grupos nazis de proyección internacional,
que se han convertido al Islam en sus últimos años por diferentes
razones. Entre otras porque el enemigo común es el mismo: los judíos.
Y resulta menos alarmante socialmente decir que te has convertido al Islam que
confesarte nazi. Y te aseguro que antes de esta investigación no podía
ni imaginar hasta que punto miembros históricos del movimiento nazi español
están introducidos en la comunidad islámica internacional, de
la que obtienen muchos fondos para su lucha ideológica. Evidentemente
en pocos lugares se puede conseguir mejor patrocinio para la ?guerra santa?
contra Israel, que en los países árabes y sus representantes en
Europa o América.
-¿Afectó en algo a esta unión entre nazis e Islam
en 11-S?
-¡Y tanto! La página web nazi más importante de la red,
Hispania Gotorum, era realizada por informáticos americanos hispanoparlantes
desde Miami. Cuando se produjo el atentado de las torres gemelas, en los que
trabajaban miles de empleados judíos, los webmaster recibieron cientos
de emails provenientes de grupos nazis de todo el mundo, que se regocijaban
con el atentado, y felicitaban a Ben Laden por haber dado ese mazazo al poder
norteamericano y fundamentalmente al poder judío. Pero los webmaster
de Hispania Gotorum, ciudadanos americanos al fin y al cabo, estaban sufriendo
el terror que asoló a la sociedad americana tras los atentados. Alguno
de ellos quizás perdió amigos, familia o conocidos en los atentados,
y se produjo una situación de gran tensión, que hizo que los creadores
de esa web cerrasen la página y dejasen el movimiento durante algún
tiempo. En ese momento otras páginas web y colectivos nazis adquirieron
gran protagonismo, en relevo de Hispania Gotorun.
-¿Hasta qué punto el pensamiento mágico influye
en la comunidad neonazi?
-A mi juicio es fundamental para captar nuevos adeptos. Franco
murió hace mucho, y Mussolini y Hitler
mucho más, y los postulados conservadores y derechistas, que podían
convencer a algunos contemporáneos del Caudillo se han quedado
obsoletos, y no convencen a los jóvenes del siglo XXI. Pero cosas como
el ocultismo, la magia o lo sobrenatural siempre atraen a los adolescentes.
Y soy testigo de cómo un acto de homenaje a Rudolf Hess
celebrado hace unos meses en Cáceres, con nazis de España y Portugal
reunidos en torno a cruces ardiendo, antorchas, pendones y banderas nazis, retratos
de Hess, etc, deja una impronta emocional profundísima en los jóvenes
skin que acudieron. Imagínate hasta que punto se aprovecha la fascinación
de lo oculto que ancianos oficiales de la SS o del Reich que yo he conocido
personalmente, me han asegurado que hasta los platillos volantes eran un arma
secreta de Hitler, y que los OVNIs que se ven en la actualidad son sólo
una avanzadilla del IV Reich que se está preparando. Es el ancestral
mito religioso del ?eterno retorno? del que hablaba el rumano Mircea
Eliade, ya que en algunos grupos nazis intentan sustentar la esperanza
de que algún día ostentarán de nuevo el liderazgo político
que Hitler consiguió en 1933. Y utilizan cualquier arma psicológica
para mantener esa expectativa.
-¿Cuántos grupos neonazis pueden existir en España?
-Muchas docenas. Sin embargo yo he preferido centrarme en los grupos
nazis de skinhead, dejando a otros colectivos, menos radicales en segundo término.
Y en España, como en casi todo el mundo, el movimiento skinhead se divide
en dos grandes colectivos: Blood and Honour, de origen británico, y Hammerskin,
de origen americano. Blood and Honour han conseguido legalizarse como asociación
cultural el año pasado. Hasta entonces solo el Círculo de Estudios
Indoeuropeos, continuador de la línea de trabajo de CEDADE, había
conseguido legalizarse en nuestro país, con lo cual podemos presumir
de nación tolerante y aperturista que ya ha legalizado a, al menos, dos
grupos nazis importantes y de ramificaciones internacionales. Además
en ambos grupos, Blood and Honour y CEI, existe una enorme presencia del paganismo
esotérico, y de los rituales arios, llenos de símbolos y ceremonias
iniciáticas. Algo que fascina a los más jóvenes, y que
está haciendo que las filas de estos grupos nazis se engrasen cada día
con nuevos skinhead comprometidos hasta la muerte con la svástica.
-¿Son todos los skinhead nazis?
-En absoluto. El movimiento skinhead nació en el Londres de finales de
los sesenta, y lo más gracioso es que el origen de este colectivo está
en los inmigrantes, negros, llegados desde Jamaica poco antes. Al principio
los skinhead, herederos de otra tribu urbana, los mods, no tenían ninguna
relación con la extrema derecha, al menos hasta que una parte de este
movimiento se vinculó al Frente Nacional, un partido neonazi británico
que dividió el movimiento skin. En la actualidad existen muchas ramificaciones
dentro de este colectivo social; por un lado están los Red Skin o SHARP
(skins contra los prejuicios raciales), herederos el movimiento Punk, y muy
vinculados a la extrema izquierda, aunque mantienen una estética muy
similar a la de los nazis. Y por otro los skin NS, de ideología fascistas.
Pero además existen muchos sub-estratos dentro de esta colectividad,
como los skins-gay u homoskins (cabezas rapadas homosexuales), las skingirls
o Chelseas (novias de los skinhead que terminaron convirtiéndose en un
movimiento con identidad propia), WP-skinheads (racialistas o racistas seguidores
del White Power y las 14 palabras de David Lane); SxE-Skinheads (Straight Edge
Skinheads o puristas del culto a lo natural, que además de las drogas
repudian el alcohol, tabaco y consumo de carne); Skins-Hooligans (que anteponen
su pasión por el fútbol a la componente política o musical
de movimiento skin), etc, etc, etc. Es un mundo mucho más rico, complejo
y variopinto de lo que se cree.
-¿Ha pasado miedo en su investigación?
-Constantemente. Sobretodo porque el infiltrado que lleva una cámara
oculta porta consigo su sentencia de muerte. Si sospechan de ti, pueden ser
más o menos suspicaces, pero si te registran y te encuentran una cámara
oculta encima, no tienes escapatoria. Yo siempre que entraba en un nuevo local,
asistía a un mitin político, a un estadio de fútbol o a
un concierto nazi, lo primero que hacia era buscar las salidas posibles, estudiaba
a los que tenía a mi alrededor para saber a cuantos tendría que
golpear para conseguir abrirme paso hasta la puerta más cercana si alguien
descubría mi cámara, analizaba quien podía llevar armas
y quien no? Y todo eso controlando el tiempo que te queda de cinta y de
batería en la cámara para seguir grabando. Es psicológicamente
agotador. Sobretodo en algunos casos, como la primera vez que entré en
locales restringidos solo para skinhead nazis durante la celebración
del nacimiento de Hitler, o al participar en ?cacerías? de
negros o de inmigrantes, o al asistir a encuentros culturales o musicales, en
los que sabía que un empujón, un tropezón o un abrazo,
podrían suponer que me descubriesen el bulto que llevaba debajo de la
chaqueta, y que era la cámara de video con la que les estaba grabando.
¿Cómo no iba a pasar miedo si estaba sólo, rodeado de 100
o 200 skinhead, y sabía que en cualquier momento podían descubrir
que llevaba una cámara oculta?
-Al final, después de un año conviviendo con los cabezas
rapadas, ¿ha podido entenderlos?
-Creo que si. Mi objetivo era averiguar que siente, como vive y cuales son los
sueños y los miedos de los skinhead. Y creo que lo conseguí al
convertirme en uno de ellos. Lo importante en una infiltración es mentir
solo lo imprescindible, de lo contrario pierdes concentración. Así
que al principio tenía que utilizar todo tipo de triquiñuelas
psicológicas para ?meterme en el papel?, como buscar en sus
postulados ideológicos elementos afines a mi propio carácter;
como el odio a las drogas, el amor a la naturaleza, al deporte, la curiosidad
por el esoterismo, etc. O recordar que una chica de la que estuve muy enamorado
se casó con un cubano de raza negra, imaginándomelos haciendo
el amor, para apoyarme en los celos y aparentar ?al cruzarme con un negro-
un racismo que no siento, etc. Pero con el tiempo terminé por fundirme
con el personaje, descubriendo de pronto emociones o sensaciones que yo no provocaba,
y que son las mismas que siente cualquier skinhead. En ese momento es cuando
puedes asegurar que has conseguido la infiltración perfecta, porque ya
no simulas ser un skin? ya te has convertido en un skin.
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