Los espías psíquicos Imprimir E-Mail
escrito por Manuel Carballal   

Sin duda era la misión más insólita del Coronel Perote. Debía dar cobertura a dos de sus hombres mientras realizaban una serie de insólitas entrevistas en el número 15 de la madrileña calle Belén. En la sede de la Sociedad Española de Parapsicología (SEP). En dicho local, dos agentes del Grupo Operativo que dirigía Juan Alberto Perote se entrevistarían con el presidente de la Sociedad D. Ramos Perera, con el Dr. José Luis Bardasano, el Dr. Guillermo Serrano, la Dr. Laura Otomuro, el psicólogo Francisco Gavilant, y un viejo conocido de SECED, el psicólogo y vicepresidente de la SEP, José Luis Jordán Peña.

El objeto de aquella visita de los agentes del CESID a los parapsicólogos españoles era insólito. Se trataba de que los científicos intentasen contrastar y potenciar las supuestas capacidades extrasensoriales que los agentes del Servicio Secreto español creían haber detectado en algunos videntes a los que ya habían sometido a algunas pruebas.

En realidad el CESID no había descubierto nada nuevo. Antes que ellos sus intructores de "El Instituto" -el MOSSAD israelí- ya habían contado con la colaboración de famosos videntes y sensitivos, como Uri Geller. Y la CIA, el KGB, el MI-5 y hasta el servicio secreto cubano, habían encontrado en algunos videntes una herramienta útil para la inteligencia y la contra-información.

Los 007 de la parapsicología
Recientemente la Ley de Libertad de Información norteamericana, que obliga a la desclasificación de documentos secretos transcurrido un numero de años determinado, ponía al alcance de los investigadores una valiosa información sobre la llamada "guerra psicológica", utilizada por los norteamericanos en conflictos como Vietnan, Corea, etc. Y al mismo tiempo aportaba valiosas referencias a una duda que se cernía sobre las partida presupuestaria que la CIA y el FBI había mantenido durante 30 años, para un proyecto insólito, los agentes de visión remota.

A finales de los años 50 los servicios secretos americanos interceptaron informaciones en las que se aseguraba que los rusos estaban experimentando, en la Academia de Ciencias de Moscú, con un grupo de hombres y mujeres capaces de "leer el pensamiento" e incluso alterar objetos a distancia.

En 1956 se había creado en la Universidad de Utrech la primera cátedra oficial de parapsicología -a cargo del Dr. Tenhaeff-, pero los rusos llevaban ya tiempo a experimentar en este campo. Y aparentemente con resultados positivos. Una serie de videos, que obran en nuestro poder, en los que se observan los experimentos realizados por la sensitiva Nina Kulagina ante oficiales del KGB inquietó sobremanera a los agentes de la CIA, que decidieron no quedarse atrás en esa disciplina. De esta forma se seleccionó a un grupo de militares, como el general Albert Stubblebine, el mayor Ed Dames, etc, para ser entrenados por un conocido psíquico norteamericano, Ingo Swan, cuyas capacidades habían sido estudiadas -y aparentemente contrastadas- en el Stanford Research Institute, uno de los laboratorios científicos más importantes de EEUU.

Ingo Swan debería adiestrar a los militares que hubiesen mostrado una especial predisposición a las experiencias psíquicas, en la técnica de la visión remota. Esta técnica pretende proyectar la conciencia del sujeto, fuera de su cuerpo físico, con objeto de obtener información sobre hechos que acontecen lejos del lugar en que se encuentra.

Evidentemente el proyecto fue acogido con un profundo escepticismo por el Estado Mayor, sin embargo el equipo psíquicos del Pentágono ha sido mantenido con los presupuestos de Defensa durante más de treinta años.

Naturalmente, cuando trascendió la noticia en los círculos de espionaje, de que los americanos estaban adiestrando sus agentes psíquicos, otros servicios secretos confirieron más credibilidad y subvenciones a sus propios videntes. Sin duda el más conocido es Uri Geller, quien durante su última visita a España nos concedió una entrevista exclusiva en la que ahondamos en su trabajo como "espía".

Uri Geller, se hizo famoso en España cuando el 6 de septiembre de 1975, arrasó con la cubertería de medio país, a través del programa Directísimo, de José Mª Iñigo. Este episodio ha sido recientemente revivido por Álex de la Iglesia en su última película Muertos de Risa.

Geller, comenzó trabajando en los teatros de Telaviv como Showman, hasta que el Dr. Adrija Puharich lo convenció para viajar a EEUU, donde sería analizado por los científicos del Instituto Stanford. Poco después sería requerido por la CIA y el FBI para colaborar en diferentes proyectos.

Según aseguraba Geller a TIEMPO desarrolló "bombardeos telepáticos" sobre Jimmy Carter a petición de la CIA, y sobre Henry Kissinger a petición del FBI. "En esta foto -añade Geller mientras nos entrega un documento gráfico- aparezco junto al director de la CIA, el vicepresidente Al Gore y el ministro soviético Yuri Vorontsov, al que la CIA me pidió que bombardease telepáticamente durante las negociaciones para el Tratado de Desarme Nuclear. Yo lo hice y lo cierto es que, con mi ayuda o sin ella, el tratado se firmó".

Guerra Psicológica
Según los documentos recientemente desclasificados por la CIA, en muchos conflictos bélicos los analistas de inteligencia americanos han sabido utilizar las creencias y supersticiones del enemigo para desestabilizar sus tropas.

Desde desangrar a los cadáveres enemigos con dos incisiones en el cuello, para hacer alentar las supersticiones sobre vampiros en el Congo, a helicópteros emitiendo por potentes altavoces, todo tipo de alaridos y rugidos que inspirasen el terror a los monstruos legendarios entre los rebeldes de Corea o Vietnan. En la guerra todo vale, y las técnicas de terror psicológico son un arma más.

Sin duda Cuba ha sido el mejor escenario para esas técnicas de guerra psicológica. El 2 de febrero de 1962 el Pentágono autorizó el desarrollo de hasta doce operaciones de guerra psicológica, a cual más sorprendente. Desde bombardear La Habana con billetes de avión gratuitos con destinos a Mexico, Caracas, etc; hasta difundir fotografías pornográficas mostrando a Castro con mujeres extranjeras en salas rebosantes de comida y lujo consumista... Sin duda la operación más insólita, consistió en proyectar sobre el malecón de La Habana, en abril de 1982, una imagen de la Virgen de Regla, con objeto de desestabilizar el ateísmo político del régimen castrista. Según los testimonios que hemos podido recoger en La Habana, Guanabo y Trinidad, el experimento psicológico de los americanos tuvo excelentes resultados.

Pero el servicio secreto cubano aprendió la lección y ha sabido sacar partido a las técnicas de guerra psicológica, es decir, a las creencias. TIEMPO ha podido entrevistar a santeros y videntes cubanos que, reclutados por el servicio de inteligencia castrista, tienen la misión de obtener información confidencial de sus consultantes más importantes. Y es que Castro se dio cuenta de que , además de las gineteras (prostitutas) que trabajan ya para su servicio, los santeros podían ser otra fuente de información valiosa, ya que los políticos, banqueros, o militares extranjeros que acuden a Cuba en busca de sexo fácil, suelen acudir también al brujo o babalao al que confían secretos e intimidades, que posteriormente pueden ser utilizadas como elemento de presión o chantaje en sus países de origen. En realidad el espionaje cubano, notablemente influenciado por el KGB, había intentado reproducir los programas de visión remota utilizando los supuestos poderes de los santeros, como los soviéticos habían hecho con los psíquicos de la Academia de Ciencias de Moscú, pero esa información resulta mucho menos contrastable y útil que las confesiones que un político homosexual, por ejemplo, pueda hacer a su vidente de confianza.

El CESID no ha permanecido ajeno a esta hábil estrategia de espionaje psicológico, y según nos han confirmado varias fuentes de La Casa, varios videntes españoles colaboran con es servicio secreto informando sobre las confidencias que pueden obtener de ellos en sus gabinetes esotéricos. Al fin y al cabo, en este fin de milenio, la crisis de las creencias tradicionales ha convertido a los videntes en los nuevos confesores, y en cuantas ocasiones el CESID ha sentido la tentación de pinchar las confesionarios a los que acuden relevantes personajes de la política internacional...

El control de las creencias
No cabe duda de que el hombre modela sus actos en función de sus creencias. Así ha ocurrido durante los últimos 2000 años. Por tanto, quien pueda modelar las creencias de un colectivo modelará sus comportamientos.

Tal vez por eso numerosos servicios secretos han incluido, en sus proyectos de guerra psicológica, la experimentación del comportamiento social a través de todo tipo de sectas y grupos de creencias. Según las grabaciones realizadas durante el suicidio colectivo de los seguidores de Jim Jones, en la Guyana francesa, desclasificadas recientemente por el FBI parece más evidente la participación de la CIA en aquellos dramáticos acontecimientos.

En España fuentes del CESID vinculaban recientemente a La Casa, y anteriormente al SECED, con el affaire ufológico más escandaloso de la historia española: UMMO. Un complejo entramado de grupos de seguidores de unos supuestos extraterrestres, originado en el Café Lyon de Madrid -donde nació FALANGE-, ideado y dirigido por el psicólogo José Luis Jordán Peña. Según dichas fuentes la existencia de importantes elementos de la policía, y hasta la embajada norteamericana en Madrid, entre los seguidores incondicionales de aquellos mensajes anónimos, sugirió a los Servicios de Inteligencia españoles la posibilidad de experimentar hasta donde podrían controlarse las creencias de ese colectivo, con la excusa extraterrestre. Recientemente aparecía en Francia el libro de Renaud Marihc, El Affaire UMMO, los extraterrestres que vinieron del frío, en el que se defiende la tesis de que el KGB había inspirado este experimento psicosocial, tomando España como contexto de experimentación.

Detectives psíquicos
Pero, al margen de las técnicas de manipulación de las creencias, lo cierto es que funcionarios del CESID han conferido credibilidad a las habilidades psíquicas de algunos videntes. De hecho, según nos confiesa el ex -coronel Perote "en algunas ocasiones, como el secuestro de Emiliano Revilla, hemos acudido a alguno de estos videntes para intentar obtener alguna información útil".

Según nos confirman otras fuentes del CESID, todavía en servicio, esta práctica ha sido realizada con más frecuencia de lo que podríamos imaginar. Aunque insisten en subrayar que solo se ha contemplado esa posibilidad cuando todas las vías de investigación convencional han resultado fallidas.

Uno de los psíquicos españoles que ha colaborado en mas ocasiones con la policía, guardia civil, etc, es el parapsicólogo y jesuita José María Pilón.

Sin duda la escena que describiré a continuación parecerá tomada de un episodio de Expediente X: Un capitán y un teniente de la Benemérita, junto con 7 números de la Guardia Civil, y unos veinte agentes de policía de paisano, seguían atentamente los pasos del padre Pilón que, con su péndulo en ristre, intentaba descubrir extra-sensorialmente a un secuestrado por ETA en los montes del país vasco...

Sin duda esa escena puede parecer increíble, pero ya en 1948 el Catedrático de Filosofía y profesor de Psicología D. Antonio Álvarez de Linera publicaba un extenso y audaz informe en el Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. Titulado: Lo parapsicológico en la investigación criminal en el cual defendía abiertamente la utilización de "detectives psíquicos". Su opinión ha sido compartida, mas oficiosa que oficialmente, por muchos criminólogos y policías interesados por los fenómenos paranormales, que han supuesto que la foto Kirlian (del aura humana) podría revelar si un sospechoso miente; que han creído ver en la radiestesia una técnica válida para localizar desaparecidos; o que han imaginado en la hipnosis una útil herramienta de reinserción de delincuentes....

No es extraño por tanto que, cuando en 1977 la familia de Javier Ybarra pidiese la colaboración del padre José Mª Pilón, la policía vasca, que carecía de pistas, no pusiese demasiadas pegas.

Esa mañana, la del famoso "15-J", toda España amanecía con la ilusión de las primeras Elecciones Generales, convocadas por el presidente Adolfo Suárez, pero el jesuita tenía otras preocupaciones en la cabeza. Mientras todos los españoles visitaban las urnas, el padre Pilón vestido "de paisano" se ponía al frente de una treintena de policías y guardias civiles, para buscar con su péndulo a la enésima víctima de ETA: "Como te puedes imaginar -declara Pilòn - me presenté ante el capitán de la Guardia Civil diciéndole: "Mi capitán, soy el Padre Pilón, aunque vengo disfrazado de esta guisa, y me pongo a sus órdenes". A lo que él me respondió: "No padre, nosotros somos los que estamos a sus órdenes. Vd. es el que manda este destacamento. ¿a dónde tenemos que ir?". Yo extendí un plano sobre el capo de un Jeep y le indiqué los sitios que había marcado y hacia allí nos fuimos". Como se sabría posteriormente el grupo encabezado por el jesuita llegó a estar muy cerca del lugar donde ETA tenía a Ybarra, aunque lamentablemente no pudieron llegar a él antes de que la banda terrorista lo ejecutase.

A pesar de que Jose Mº Pilón se prestó a colaborar con la policía gratuítamente, son muchos los videntes que han intentado lucrarse con sus servicios como "detectives psíquicos". Y es que, como en casi todos los campo de la inteligencia militar, el sector privado suele resultar más sustancioso que el trabajo como funcionario del Estado. Esto ha hecho que algunos de los psíquicos, que comenzaron trabajando para un Gobierno, hayan decidido pasarse al sector público.

Uri Geller descubrió, estando en Palma de Mallorca, que podía aplicar sus habilidades para localizar -o al menos para convencer a las empresas petrolíferas de que lo hacía- pozos de petróleo. Desde entonces ha amasado una gran fortuna trabajando en la ubicación radiestesica de yacimientos de minerales o del "oro negro".

En EEUU algunos de los discípulos de Ingo Swan, tras su retirada del ejército, abrieron empresas privadas especializadas en la búsqueda psíquica de desaparecidos. Una de esas empresas, PSI TECH, fue contratada para viajar a España y participar en la búsqueda de Anabel Segura.

Un equipo de cuatro "videntes del pentágono", encabezados por el general Albert Stubblebine, del Comando de Inteligencia y Seguridad; Dawn Evans, jefa de producción de una empresa de seguimiento de misiles y ex-analista de inteligencia y el sargento Lynn Buchanan, del Servicio de Inteligencia Militar, permanecieron una semana recorriendo los alrededores de Madrid intentando captar telepáticamente el paradero de Anabel. Lamentablemente no pudieron ponerse de acuerdo en sus respectivas percepciones sobre la ubicación de la joven. Sin embargo, en un grueso informe que redactaron tras su "búsqueda psíquica", y que obra en nuestro poder, los cuatro coinciden al afirmar que la joven estaba muerta. El informe se redacto en agosto de 1993.

¿Coincidencia, deducción o facultad parnormal
Lo más inquietante es que, en algunos casos excepcionales, la participación de un vidente ha mediado en la resolución de un caso policial.

En Las Palmas de Gran Canaria, cinco niños desaparecieron en el barrio de El Polvorín. Tras dos días de angustia, alguien decidió acudir a Lidia Padrón, una vidente de la isla que, a través del Tarot y la radiestesia, aseguró poder localizar a los niños que , según ella, se encontraban en una de las famosas y peligrosas cuevas que abundan en la isla, concretamente en la cueva de "Pim-Pam", sin embargo nadie hizo caso a aquella premonición. "La pobre -pensaron muchos- no debe saber que la Policía y Protección Civil ya han buscado en esa cueva...". Pero, ante su insistencia varios familiares de los niños improvisaron un equipo de rescate, internándose en dicha cueva donde, siguiendo la indicaciones exactas de la vidente, fueron localizados los cinco desaparecidos.

Es difícil enjuiciar, en la distancia y en el tiempo, si realmente Lidia Padrón salvó a los niños con su Percepción Extra-Sensorial. Podríamos atribuirlo a la suerte, a la deducción lógica, a la casualidad... o a un milagro de la Virgen de Lourdes. No importa. Lo cierto es que, de no haber sido por su insistencia, probablemente no se habría vuelto a rastrear la cueva que, por otro lado, ya habían "peinado" los efectivos de la Policía y Protección Civil. Y aunque se hubiese hecho, de pasar poco tiempo más lo que se habría descubierto, de encontrar algo, serían 5 pequeños cadáveres.

Un caso aún más increíble nos obligó a viajar a Barcelona, Zaragoza y Tarragona para reconstruirlo, ya que esos tres fueron los escenarios de una de las actuaciones más increíbles de un "detective psíquico" español.

La protagonista de esta historia era Antonia Torres Sánchez. Siendo Antonia una niña, toda la familia se había mudado de Baena (Córdoba) a Tortosa, en la provincia de Tarragona. Sexta de once hermanos, Antonia se había colocado como sirvienta en una casa de Zaragoza, lo que la llevó a dejar el domicilio familiar en 1975, con 18 añitos de edad, para establecerse en la capital aragonesa. Precisamente en aquella casa conocería a su futuro novio, Fernando Olmos Irisarri, un joven moreno, de complexión robusta y 1`65 m. de estatura. Antonia medía poco mas de 1'50 m.

La vida de Antonia Torres transcurría tranquilamente en Zaragoza. Pero un buen día Antonia dejó de escribir y de llamar. Y durante 10 años fue una de las miles de personas que desaparecen en el mundo. De nada sirvieron los anuncios en prensa y radio que su madre puso durante 2 lustros.

El martes 15 de julio de 1986 Manuela Sánchez, madre de Antonia, consiguió línea en el programa El Teléfono del Mas Allá que emitía Radio Cadena Española en Barcelona. Un programa en el que la vidente Manuela atendía llamadas de oyentes en directo. Aquella noche se dio la "coincidencia" de que la cartomante había invitado al programa a un psicólogo, un abogado, un escritor y un investigador privado".

Cuando entró la llamada de Manuela Sánchez en antena preguntando por su hija desaparecida la vidente la interrumpió bruscamente: "Son nueve años, señora, no diez. Yo la veo muerta y, además, la han matado

Ante la angustia de la madre, la vidente le propuso que, fuera de micro, se pusiese en contacto con el detective Jorge Colomer, para que este hiciese alguna indagación sobre la desaparición de su hija y, en lo posible, pudiese desmentir o ratificar la visión del tarot. Y así, una semana después, los padres de Antonia se personaban en la agencia de detectives "INVESTIGATOR", ubicada en la Plaza de Leseps de Barcelona. Haciendo una excepción, sensibilizado por el problema de la familia -de muy pobres recursos económicos-, Jorge Colomer, como Joaquím Goyenechea, decidió hacer algunas pesquisas gratuitamente.

Las pesquisas de Colomer y Goyonechea en Zaragoza descubrieron indicios de que la joven desaparecida tal vez hubiese sido asesinada, como sugería la vidente. Redactaron un informe que, entregado a la Policía de Barcelona, motivó una excepcional investigación de la Policía Científica llena de coincidencias extrañas: sueños premonitorios, insólitas "casualidades", etc.

A ello se unió una meticulosa investigación policial que terminó descubierto, en una vieja caseta de caza que utilizaba Fernando Olmos con frecuencia, unos cuantos huesos que habían sido quemados, enterrados, sepultados bajo kilos y kilos de cascotes, y arrojados a un vertedero de basura. Ni que decir tiene que fue "milagroso" tal descubrimiento pasados casi 10 años. Y no menos milagroso fue que, entre ese puñado de huesos, se encontrasen las vértebras que permitieron identificar los restos como pertenecientes a Antonia, ya que su historial médico presentaba una lesión en dichas vértebras a causa de utilizar siempre tacones por su baja estatura. Y, lo que es más increíble, entre dichos huesos se rescató un pequeño trozo de cráneo en el que se observaba un agujero de bala. Fue ese trozo de cráneo, y no otro, el que descubrió la policía, suponiendo una prueba irrefutable que condujo a la confesión de Fernando Olmos. Como predijo la vidente, Antonia había sido asesinada. Y de no haber sido por la "casual" intervención de la bruja, jamás se había resuelto este crimen que, durante 10 años, fue un "crimen perfecto"...

El mejor "detective psíquico" de la historia
Croiset nació en Holanda, en 1910. Su padre también fue médium y vidente, y parece ser que el pequeño Gérard heredó sus capacidades. Terapeuta y sanador profesional, atendió a miles de enfermos en su pequeña vivienda, y jamás tuvo enfrentamientos con el Colegio de Médicos holandés.

Comenzó a tener experiencias extrasentoriales aproximadamente a los 6 años de edad, aunque como decía él mismo: "las facultades paragnósticas son como las dotes artísticas; es difícil precisar cuando aparecen; sin duda están presentes desde el pricipio". Sin embargo, no sería hasta los 25 años cuando tomó conciencia plena de su facultad paranormal. De hecho, durante la II Guerra Mundial, se ganaba la vida como vidente, siendo en dos ocasiones detenido por la Gestapo durante la ocupación alemana.

Tras la guerra, Gérard Croiset fue estudiado durante muchos años por el prof. Wilhelm Heinrich Tenhaeff, titular de la primera Cátedra oficial de Parapsicología en una Universidad, la de Utrech (Holanda, 1953). Pero también fue sometido a experimentos realizados en otras universidades del mundo, y controlados por otros investigadores, como Neuhausler o el célebre Hans Bender, entre otros.

En el laboratorio, Croiset era bastante torpe con las pruebas de E.S.P. convencionales, como las cartas Zener, y test aleatorios similares. Doy fe, por propia experiencia, de que este tipo de experimentos PSI resultan extremadamente aburridos. Sin embargo, los investigadores parapsicólogos detectaron que los resultados de Croiset aumentaban considerablemente cuando el test tenía alguna implicación emocional. Y sobretodo, según los informes redactados en la Universidad de Utrech, su resultados era espectaculares en la búsqueda de personas desaparecidas. Especialmente, en el caso de sujetos que hubiesen fallecido ahogados. Tenhaeff relacionaba esta especial sensibilidad de Croaset para encontrar personas ahogadas, con el hecho de que cuando el mismo tenía ocho años de edad, unos compañeros de juego lo arrojaron al agua, estando a punto de fallecer. De los 47 "sensitivos" -"paragnósticos" según Tenhaell- que el laboratorio de Parapsicología del Prof. Tenhaeff pudo estudiar en la Universidad de Utrech, sin duda Gérard Croiset, y sus "rastreos psíquicos" , eran la estrella.

Entre los "grandes éxitos" de Croiset destaca la ayuda que prestó a la Policía de Mississippi en la investigación del asesinato de tres empleados de una organización de derechos civiles; su aportación a la búsqueda de Muriel McKay raptada en Londrés, en 1969, o en la desaparición de Pat McAdam, en Escocia, en 1967..

Personalmente estoy convencido de que el protagonismo de Croiset en la investigación policial holandesa se deba a la circunstancia de que un Comisario de Policia de Utrech, formaba parte del equipo de investigadores del Instituto de Parapsicología del prof. Tenhaeff. Y, naturalmente, inspira mucha mas credibilidad en cualquier comisaria de policía del mundo, las aportaciones que pueda hacer un vidente, respaldado por el Comisario, que lo que pueda sugerir cualquier brujo sacado de las Páginas Amarillas.

Las primeras colaboraciones de Croiset con la Policía de Utrech, supervisadas por el Jefe de Policía en persona, desataron ríos de tinta, y la prensa de La Haya se hizo eco de la sensacional noticia; un "policía psíquico" en Utrech. Como era previsible los comentarios corrieron de boca en boca, y de comisaría en comisaría, y en poco tiempo Croiset recibió solicitudes de colaboración desde todo el mundo; Alemania, China, USA, etc.

"Policías psíquicos" contra asesinos en serie
Los Serial Killers son uno de los mayores retos para la investigación criminal. La falta de pistas, móvil, contactos previos entre víctima y homicida, etc, dificultan muchísimo este tipo de investigaciones. Y antes esa falta de indicios con los que proseguir la investigación, lógicamente, resulta más razonable seguir cualquier tipo de posible pista -aunque sea psíquica- antes que cerrar el caso. Desde esa perspectiva considero absolutamente lícito que un policía acuda a un sensitivo. Nunca desatendiendo otras pistas, sino ante la falta de las mismas.

Y en los últimos años no han sido pocos los videntes que se han visto involucrados, con mayor o menor fortuna, en la persecución de Asesinos en Serie.

Nella Jones fue una de las videntes que se ofreció a aportar datos a la policía para intentar atrapar al Destripador de Yorksire, que operó en el norte de Inglaterra entre 1975 y 1980, asesinando brutalmente a 13 personas. Jones afirmó haber tenido una visión muy clara del asesino; se llamaba Peter, conducía un camión de una empresa cuyas iniciales comenzaban por C. Y T., y vivía en el número 6 de alguna calle de Bradford. Además, ayudó a confeccionar un retrato robot del asesino -al menos del que ella veía en su mente-. Por cierto, Gerad Cróiset también participó en este caso, describiendo al asesino como un lisiado herido en la rodilla, de cabello largo, y domiciliado en Suderland.

El 2 de enero de 1980 el sargento de policía Bob Ring localizó un vehículo con matrícula robada y decidió seguirlo. Tras registrar el lugar al que llegó dicho vehículo encontró un cuchillo ensangrentado y un martillo. Inmediatamente el conductor de dicho vehículo fueconducido hasta Comisaria donde, con una sangre fría desconcertante, confesó ser el Destripador de Yorkshire. Se trataba del camionero Peter Sutcliffe, trabajador de la empresa Clark Transport, y residente en el número 6 de Garden Laque, en Bradford. Sutcliffe era el enésimo homicida múltiple que afirmaba matar por que "Dios le hablaba".

A pesar de la coincidencia en el nombre, domicilio, iniciales de su empresa y la profesión, el retrato robot de la vidente no guardaba demasiadas semejanzas con Sutcliffe, y los demás datos aportados, tampoco podrían calificarse de "exactos", sin embargo Nella Jones alcanzó fama internacional como la "detective psíquico" que capturó al Destripador de Yorkshire...

Mas interesante resulta el caso de Peter Hurkos, y Albert DeSalvo, El estrangulador de Boston.

Peter Hurkos nació en Holanda, en 1911 y, a diferencia de la mayoría de los "detectives psíquicos", y sensitivos en general, no mostró unas especiales capacidades paranormales en su infancia. Al contrarío. Solo en 1941, cuando sufre un fuerte traumatismo cráneo-enfecálico, al caerse desde un cuarto piso mientras pintaba un edificio de La Haya., comienza a protagonizar extrañas percepciones extrasensoriales. En realidad su cerebro sufrió daños irreparables en alguna áreas, por ejemplo, limitando enormemente su capacidad de concentración. Pero ello no le impide expresar sus capacidades paranormales, que comenzaron a manifestarse sólo cuatro días después del accidente.

Hurkos colaboró con las policías de todo el mundo, obteniendo su éxito más notable en 1951, cuando Scotland Yard acude a Hurkos para que les ayude a localizar la Piedra de la Coronación escocesa o "Piedra del Destino", que había sido hurtada en ala Abadía de Westminster. La Piedra de la coronación es uno de los símbolos fundamentales de la mitología británica, lo que añade un valor intrínseco al que ya tiene como joya. Desde el siglo XIII, la "Piedra del Destino" se coloca bajo el sillón de la Coronación en la citada Abadia, sobre el cual se sentaban los sucesivos reyes de Inglaterra el día que eran nombrados soberanos. Lo sorprendente es que , con su colaboración, la pieza fue recuperada. Los agentes de Scotland Yard descubrieron gracias a Hurkos la palanca que los ladrones habían utilizado para mover una piedra de 250 kilos de peso de su zócalo. Además, y este es el detalle más interesante del caso, Hurkos realizó un retrato-robot de los autores del robo, que fue publicado en todos los periódicos británicos. Esto hizo que los ladrones devolviesen la joya, atemorizados por el presunto parecido de los dibujos con sus rostros reales. En otras palabras, por temor a los presuntos poderes psíquicos del videntes, confesaron. Un dato a tener en cuenta...

En 1958 fue la policía de Miami la que "certificó" las utilidad de Hurkos como "detective psíquico" al informar al Jefe del Departamento de Homicidios de la Policía de Miami, Tom Lipe, sobre el tatuaje, el nombre de pila y el pasado como marino, del autor de un asesinato sobre el que los policías carecían de toda pista. Lipe no tuvo ningún pudor en declarar: "Supongo que algunos pensarán que estamos locos por aceptar la ayuda de un vidente... No sé como lo hace Hurkos. Solo les puedo contar lo que he visto y es sorprendente...".

Con esas referencias no es extraño que el Fiscal General de Boston (USA) acudiese a Peter Hurkos, en 1961 , para pedir su colaboración en la búsqueda de uno de los asesinos en serie más célebre de la Historia: El estrangulador de Boston. Para cuando Hurkos se unió a la policía, "el estrangulador" ya se había cobrado 11 de sus 13 víctimas, todas ellas mujeres.

La policía entregó al "detective psíquico" las medias y pañuelos -con doble nudo- que "El estrangulador" utilizaba para asesinar a sus víctimas, con los que llegaba a acostarse toda la noche para "impregnarse de su energía". Además facilitaron a Hurkos más de 300 fotografias de las víctimas y el lugar de los crímenes. En honor a la verdad debemos reconocer que "el hombre del cerebro-radar" consiguó sorprender a los agentes, al facilitar datos concretos sobre algunos de los crímenes, que no se habían filtrado a la prensa ni -teóricamente- Hurkos podía conocer. De hecho Hurkos tocaba las fotografías por el reverso, y era capaz de describir las escenas que recogían sin verlas. Más aún, llegó a identificar una foto que no tenía relación con el caso, y que la policía había colocado entre las demás para sondear la autenticidad o falsedad de sus poderes. Así que, tras ganarse la confianza de los investigadores, no les faltó tiempo para proceder a una detención cuando el vidente apuntó a un fetichista, Thomas O´Brian, como el presunto homicida múltiple... No deja de ser interesante, desde el punto de vista criminológico, que la policía se decida a ejecutar una detención, basada en el testimonio de un vidente... Esto es relativamente comprensible si analizamos en detalle el informe de Hurkos sobre O`Brian (en realidad un nombre falso facilitado por la policía para proteger la identidad del detenido).

Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O´Brian resultaron absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del asesino. Al menos no para la policía de Boston.

Es justo reconocer que las sesiones psíquicas de Hurkos aportaron detalles sumamente precisos sobre las víctimas, y las circunstancias de sus homicidios, pero no fueron lo suficientemente precisas como para llegar hasta Albert DeSalvo, condenado por todos los asesinatos y que, por cierto, fue condenado a cadena perpetua, a pesar de habérsele diagnosticado como un caso ejemplar de "Personalidad Múltiple". Hurkos mantuvo siempre que DeSalvo era inocente, y que el verdadero estrangulador era Thomas O´Brian, que había sido ingresado -voluntariamente- en el mismo hospital psiquiátrico que DeSalvo.



 

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