Sin duda era la misión más insólita del Coronel Perote. Debía dar cobertura a dos de sus hombres mientras realizaban una serie de insólitas entrevistas en el número 15 de la madrileña calle Belén. En la sede de la Sociedad Española de Parapsicología (SEP).
En dicho local, dos agentes del Grupo Operativo que dirigía Juan Alberto
Perote se entrevistarían con el presidente de la Sociedad D. Ramos
Perera, con el Dr. José Luis Bardasano, el Dr. Guillermo
Serrano, la Dr. Laura Otomuro, el psicólogo Francisco Gavilant,
y un viejo conocido de SECED, el psicólogo y vicepresidente de la SEP,
José Luis Jordán Peña.
El objeto de aquella visita de los agentes del CESID a los parapsicólogos
españoles era insólito. Se trataba de que los científicos
intentasen contrastar y potenciar las supuestas capacidades extrasensoriales que
los agentes del Servicio Secreto español creían haber detectado
en algunos videntes a los que ya habían sometido a algunas pruebas.
En realidad el CESID no había descubierto nada nuevo. Antes que ellos
sus intructores de "El Instituto" -el MOSSAD israelí- ya habían
contado con la colaboración de famosos videntes y sensitivos, como Uri
Geller. Y la CIA, el KGB, el MI-5 y hasta el servicio secreto cubano, habían
encontrado en algunos videntes una herramienta útil para la inteligencia
y la contra-información.
Los 007 de la parapsicología
Recientemente la Ley de Libertad de Información norteamericana, que obliga
a la desclasificación de documentos secretos transcurrido un numero de
años determinado, ponía al alcance de los investigadores una valiosa
información sobre la llamada "guerra psicológica", utilizada
por los norteamericanos en conflictos como Vietnan, Corea, etc. Y al mismo tiempo
aportaba valiosas referencias a una duda que se cernía sobre las partida
presupuestaria que la CIA y el FBI había mantenido durante 30 años,
para un proyecto insólito, los agentes de visión remota.
A finales de los años 50 los servicios secretos americanos interceptaron
informaciones en las que se aseguraba que los rusos estaban experimentando, en
la Academia de Ciencias de Moscú, con un grupo de hombres y mujeres capaces
de "leer el pensamiento" e incluso alterar objetos a distancia.
En 1956 se había creado en la Universidad de Utrech la primera cátedra
oficial de parapsicología -a cargo del Dr. Tenhaeff-, pero los rusos
llevaban ya tiempo a experimentar en este campo. Y aparentemente con resultados
positivos. Una serie de videos, que obran en nuestro poder, en los que se observan
los experimentos realizados por la sensitiva Nina Kulagina ante oficiales
del KGB inquietó sobremanera a los agentes de la CIA, que decidieron no
quedarse atrás en esa disciplina. De esta forma se seleccionó a
un grupo de militares, como el general Albert Stubblebine, el mayor Ed
Dames, etc, para ser entrenados por un conocido psíquico norteamericano,
Ingo Swan, cuyas capacidades habían sido estudiadas -y aparentemente
contrastadas- en el Stanford Research Institute, uno de los laboratorios científicos
más importantes de EEUU.
Ingo Swan debería adiestrar a los militares que hubiesen mostrado una
especial predisposición a las experiencias psíquicas, en la técnica
de la visión remota. Esta técnica pretende proyectar la conciencia
del sujeto, fuera de su cuerpo físico, con objeto de obtener información
sobre hechos que acontecen lejos del lugar en que se encuentra.
Evidentemente el proyecto fue acogido con un profundo escepticismo por el Estado
Mayor, sin embargo el equipo psíquicos del Pentágono ha sido mantenido
con los presupuestos de Defensa durante más de treinta años.
Naturalmente, cuando trascendió la noticia en los círculos de
espionaje, de que los americanos estaban adiestrando sus agentes psíquicos,
otros servicios secretos confirieron más credibilidad y subvenciones a
sus propios videntes. Sin duda el más conocido es Uri Geller, quien
durante su última visita a España nos concedió una entrevista
exclusiva en la que ahondamos en su trabajo como "espía".
Uri Geller, se hizo famoso en España cuando el 6 de septiembre de 1975,
arrasó con la cubertería de medio país, a través del
programa Directísimo, de José Mª Iñigo.
Este episodio ha sido recientemente revivido por Álex de la Iglesia
en su última película Muertos de Risa.
Geller, comenzó trabajando en los teatros de Telaviv como Showman, hasta
que el Dr. Adrija Puharich lo convenció para viajar a EEUU, donde
sería analizado por los científicos del Instituto Stanford. Poco
después sería requerido por la CIA y el FBI para colaborar en diferentes
proyectos.
Según aseguraba Geller a TIEMPO desarrolló "bombardeos telepáticos"
sobre Jimmy Carter a petición de la CIA, y sobre Henry Kissinger
a petición del FBI. "En esta foto -añade Geller mientras
nos entrega un documento gráfico- aparezco junto al director de la CIA,
el vicepresidente Al Gore y el ministro soviético Yuri Vorontsov, al que
la CIA me pidió que bombardease telepáticamente durante las negociaciones
para el Tratado de Desarme Nuclear. Yo lo hice y lo cierto es que, con mi ayuda
o sin ella, el tratado se firmó".
Guerra Psicológica
Según los documentos recientemente desclasificados por la CIA, en muchos
conflictos bélicos los analistas de inteligencia americanos han sabido
utilizar las creencias y supersticiones del enemigo para desestabilizar sus tropas.
Desde desangrar a los cadáveres enemigos con dos incisiones en el cuello,
para hacer alentar las supersticiones sobre vampiros en el Congo, a helicópteros
emitiendo por potentes altavoces, todo tipo de alaridos y rugidos que inspirasen
el terror a los monstruos legendarios entre los rebeldes de Corea o Vietnan. En
la guerra todo vale, y las técnicas de terror psicológico son un
arma más.
Sin duda Cuba ha sido el mejor escenario para esas técnicas de guerra
psicológica. El 2 de febrero de 1962 el Pentágono autorizó
el desarrollo de hasta doce operaciones de guerra psicológica, a cual más
sorprendente. Desde bombardear La Habana con billetes de avión gratuitos
con destinos a Mexico, Caracas, etc; hasta difundir fotografías pornográficas
mostrando a Castro con mujeres extranjeras en salas rebosantes de comida
y lujo consumista... Sin duda la operación más insólita,
consistió en proyectar sobre el malecón de La Habana, en abril de
1982, una imagen de la Virgen de Regla, con objeto de desestabilizar el ateísmo
político del régimen castrista. Según los testimonios que
hemos podido recoger en La Habana, Guanabo y Trinidad, el experimento psicológico
de los americanos tuvo excelentes resultados.
Pero el servicio secreto cubano aprendió la lección y ha sabido
sacar partido a las técnicas de guerra psicológica, es decir, a
las creencias. TIEMPO ha podido entrevistar a santeros y videntes cubanos
que, reclutados por el servicio de inteligencia castrista, tienen la misión
de obtener información confidencial de sus consultantes más importantes.
Y es que Castro se dio cuenta de que , además de las gineteras (prostitutas)
que trabajan ya para su servicio, los santeros podían ser otra fuente de
información valiosa, ya que los políticos, banqueros, o militares
extranjeros que acuden a Cuba en busca de sexo fácil, suelen acudir también
al brujo o babalao al que confían secretos e intimidades, que posteriormente
pueden ser utilizadas como elemento de presión o chantaje en sus países
de origen. En realidad el espionaje cubano, notablemente influenciado por el KGB,
había intentado reproducir los programas de visión remota utilizando
los supuestos poderes de los santeros, como los soviéticos habían
hecho con los psíquicos de la Academia de Ciencias de Moscú, pero
esa información resulta mucho menos contrastable y útil que las
confesiones que un político homosexual, por ejemplo, pueda hacer a su vidente
de confianza.
El CESID no ha permanecido ajeno a esta hábil estrategia de espionaje
psicológico, y según nos han confirmado varias fuentes de La Casa,
varios videntes españoles colaboran con es servicio secreto informando
sobre las confidencias que pueden obtener de ellos en sus gabinetes esotéricos.
Al fin y al cabo, en este fin de milenio, la crisis de las creencias tradicionales
ha convertido a los videntes en los nuevos confesores, y en cuantas ocasiones
el CESID ha sentido la tentación de pinchar las confesionarios a los que
acuden relevantes personajes de la política internacional...
El control de las creencias
No cabe duda de que el hombre modela sus actos en función de sus creencias.
Así ha ocurrido durante los últimos 2000 años. Por tanto,
quien pueda modelar las creencias de un colectivo modelará sus comportamientos.
Tal vez por eso numerosos servicios secretos han incluido, en sus proyectos
de guerra psicológica, la experimentación del comportamiento social
a través de todo tipo de sectas y grupos de creencias. Según las
grabaciones realizadas durante el suicidio colectivo de los seguidores de Jim
Jones, en la Guyana francesa, desclasificadas recientemente por el FBI parece
más evidente la participación de la CIA en aquellos dramáticos
acontecimientos.
En España fuentes del CESID vinculaban recientemente a La Casa, y anteriormente
al SECED, con el affaire ufológico más escandaloso de la historia
española: UMMO. Un complejo entramado de grupos de seguidores de unos supuestos
extraterrestres, originado en el Café Lyon de Madrid -donde nació
FALANGE-, ideado y dirigido por el psicólogo José Luis Jordán
Peña. Según dichas fuentes la existencia de importantes elementos
de la policía, y hasta la embajada norteamericana en Madrid, entre los
seguidores incondicionales de aquellos mensajes anónimos, sugirió
a los Servicios de Inteligencia españoles la posibilidad de experimentar
hasta donde podrían controlarse las creencias de ese colectivo, con la
excusa extraterrestre. Recientemente aparecía en Francia el libro de Renaud
Marihc, El Affaire UMMO, los extraterrestres que vinieron del frío,
en el que se defiende la tesis de que el KGB había inspirado este experimento
psicosocial, tomando España como contexto de experimentación.
Detectives psíquicos
Pero, al margen de las técnicas de manipulación de las creencias,
lo cierto es que funcionarios del CESID han conferido credibilidad a las habilidades
psíquicas de algunos videntes. De hecho, según nos confiesa el ex
-coronel Perote "en algunas ocasiones, como el secuestro de Emiliano
Revilla, hemos acudido a alguno de estos videntes para intentar obtener alguna
información útil".
Según nos confirman otras fuentes del CESID, todavía en servicio,
esta práctica ha sido realizada con más frecuencia de lo que podríamos
imaginar. Aunque insisten en subrayar que solo se ha contemplado esa posibilidad
cuando todas las vías de investigación convencional han resultado
fallidas.
Uno de los psíquicos españoles que ha colaborado en mas ocasiones
con la policía, guardia civil, etc, es el parapsicólogo y jesuita
José María Pilón.
Sin duda la escena que describiré a continuación parecerá
tomada de un episodio de Expediente X: Un capitán y un teniente de la Benemérita,
junto con 7 números de la Guardia Civil, y unos veinte agentes de policía
de paisano, seguían atentamente los pasos del padre Pilón que, con
su péndulo en ristre, intentaba descubrir extra-sensorialmente a un secuestrado
por ETA en los montes del país vasco...
Sin duda esa escena puede parecer increíble, pero ya en 1948 el Catedrático
de Filosofía y profesor de Psicología D. Antonio Álvarez
de Linera publicaba un extenso y audaz informe en el Anuario de Derecho Penal
y Ciencias Penales. Titulado: Lo parapsicológico en la investigación
criminal en el cual defendía abiertamente la utilización de
"detectives psíquicos". Su opinión ha sido compartida,
mas oficiosa que oficialmente, por muchos criminólogos y policías
interesados por los fenómenos paranormales, que han supuesto que la foto
Kirlian (del aura humana) podría revelar si un sospechoso miente; que han
creído ver en la radiestesia una técnica válida para localizar
desaparecidos; o que han imaginado en la hipnosis una útil herramienta
de reinserción de delincuentes....
No es extraño por tanto que, cuando en 1977 la familia de Javier
Ybarra pidiese la colaboración del padre José Mª Pilón,
la policía vasca, que carecía de pistas, no pusiese demasiadas pegas.
Esa mañana, la del famoso "15-J", toda España amanecía
con la ilusión de las primeras Elecciones Generales, convocadas por el
presidente Adolfo Suárez, pero el jesuita tenía otras preocupaciones
en la cabeza. Mientras todos los españoles visitaban las urnas, el padre
Pilón vestido "de paisano" se ponía al frente de una treintena
de policías y guardias civiles, para buscar con su péndulo a la
enésima víctima de ETA: "Como te puedes imaginar -declara
Pilòn - me presenté ante el capitán de la Guardia Civil
diciéndole: "Mi capitán, soy el Padre Pilón, aunque
vengo disfrazado de esta guisa, y me pongo a sus órdenes". A lo
que él me respondió: "No padre, nosotros somos los que estamos
a sus órdenes. Vd. es el que manda este destacamento. ¿a dónde
tenemos que ir?". Yo extendí un plano sobre el capo de un Jeep
y le indiqué los sitios que había marcado y hacia allí nos
fuimos". Como se sabría posteriormente el grupo encabezado por
el jesuita llegó a estar muy cerca del lugar donde ETA tenía a Ybarra,
aunque lamentablemente no pudieron llegar a él antes de que la banda terrorista
lo ejecutase.
A pesar de que Jose Mº Pilón se prestó a colaborar con la
policía gratuítamente, son muchos los videntes que han intentado
lucrarse con sus servicios como "detectives psíquicos". Y es
que, como en casi todos los campo de la inteligencia militar, el sector privado
suele resultar más sustancioso que el trabajo como funcionario del Estado.
Esto ha hecho que algunos de los psíquicos, que comenzaron trabajando para
un Gobierno, hayan decidido pasarse al sector público.
Uri Geller descubrió, estando en Palma de Mallorca, que podía
aplicar sus habilidades para localizar -o al menos para convencer a las empresas
petrolíferas de que lo hacía- pozos de petróleo. Desde entonces
ha amasado una gran fortuna trabajando en la ubicación radiestesica de
yacimientos de minerales o del "oro negro".
En EEUU algunos de los discípulos de Ingo Swan, tras su retirada del
ejército, abrieron empresas privadas especializadas en la búsqueda
psíquica de desaparecidos. Una de esas empresas, PSI TECH, fue contratada
para viajar a España y participar en la búsqueda de Anabel Segura.
Un equipo de cuatro "videntes del pentágono", encabezados
por el general Albert Stubblebine, del Comando de Inteligencia y Seguridad;
Dawn Evans, jefa de producción de una empresa de seguimiento de
misiles y ex-analista de inteligencia y el sargento Lynn Buchanan, del
Servicio de Inteligencia Militar, permanecieron una semana recorriendo los alrededores
de Madrid intentando captar telepáticamente el paradero de Anabel. Lamentablemente
no pudieron ponerse de acuerdo en sus respectivas percepciones sobre la ubicación
de la joven. Sin embargo, en un grueso informe que redactaron tras su "búsqueda
psíquica", y que obra en nuestro poder, los cuatro coinciden al afirmar
que la joven estaba muerta. El informe se redacto en agosto de 1993.
¿Coincidencia, deducción o facultad parnormal
Lo más inquietante es que, en algunos casos excepcionales, la participación
de un vidente ha mediado en la resolución de un caso policial.
En Las Palmas de Gran Canaria, cinco niños desaparecieron en el barrio
de El Polvorín. Tras dos días de angustia, alguien decidió
acudir a Lidia Padrón, una vidente de la isla que, a través
del Tarot y la radiestesia, aseguró poder localizar a los niños
que , según ella, se encontraban en una de las famosas y peligrosas cuevas
que abundan en la isla, concretamente en la cueva de "Pim-Pam", sin
embargo nadie hizo caso a aquella premonición. "La pobre -pensaron
muchos- no debe saber que la Policía y Protección Civil ya han
buscado en esa cueva...". Pero, ante su insistencia varios familiares
de los niños improvisaron un equipo de rescate, internándose en
dicha cueva donde, siguiendo la indicaciones exactas de la vidente, fueron localizados
los cinco desaparecidos.
Es difícil enjuiciar, en la distancia y en el tiempo, si realmente Lidia
Padrón salvó a los niños con su Percepción Extra-Sensorial.
Podríamos atribuirlo a la suerte, a la deducción lógica,
a la casualidad... o a un milagro de la Virgen de Lourdes. No importa. Lo cierto
es que, de no haber sido por su insistencia, probablemente no se habría
vuelto a rastrear la cueva que, por otro lado, ya habían "peinado"
los efectivos de la Policía y Protección Civil. Y aunque se hubiese
hecho, de pasar poco tiempo más lo que se habría descubierto, de
encontrar algo, serían 5 pequeños cadáveres.
Un caso aún más increíble nos obligó a viajar a
Barcelona, Zaragoza y Tarragona para reconstruirlo, ya que esos tres fueron los
escenarios de una de las actuaciones más increíbles de un "detective
psíquico" español.
La protagonista de esta historia era Antonia Torres Sánchez.
Siendo Antonia una niña, toda la familia se había mudado de Baena
(Córdoba) a Tortosa, en la provincia de Tarragona. Sexta de once hermanos,
Antonia se había colocado como sirvienta en una casa de Zaragoza, lo que
la llevó a dejar el domicilio familiar en 1975, con 18 añitos de
edad, para establecerse en la capital aragonesa. Precisamente en aquella casa
conocería a su futuro novio, Fernando Olmos Irisarri, un joven moreno,
de complexión robusta y 1`65 m. de estatura. Antonia medía poco
mas de 1'50 m.
La vida de Antonia Torres transcurría tranquilamente en Zaragoza. Pero
un buen día Antonia dejó de escribir y de llamar. Y durante 10 años
fue una de las miles de personas que desaparecen en el mundo. De nada sirvieron
los anuncios en prensa y radio que su madre puso durante 2 lustros.
El martes 15 de julio de 1986 Manuela Sánchez, madre de Antonia,
consiguió línea en el programa El Teléfono del Mas Allá
que emitía Radio Cadena Española en Barcelona. Un programa en el
que la vidente Manuela atendía llamadas de oyentes en directo. Aquella
noche se dio la "coincidencia" de que la cartomante había invitado
al programa a un psicólogo, un abogado, un escritor y un investigador privado".
Cuando entró la llamada de Manuela Sánchez en antena preguntando
por su hija desaparecida la vidente la interrumpió bruscamente: "Son
nueve años, señora, no diez. Yo la veo muerta y, además,
la han matado
Ante la angustia de la madre, la vidente le propuso que, fuera de micro, se
pusiese en contacto con el detective Jorge Colomer, para que este hiciese
alguna indagación sobre la desaparición de su hija y, en lo posible,
pudiese desmentir o ratificar la visión del tarot. Y así, una semana
después, los padres de Antonia se personaban en la agencia de detectives
"INVESTIGATOR", ubicada en la Plaza de Leseps de Barcelona. Haciendo
una excepción, sensibilizado por el problema de la familia -de muy pobres
recursos económicos-, Jorge Colomer, como Joaquím Goyenechea,
decidió hacer algunas pesquisas gratuitamente.
Las pesquisas de Colomer y Goyonechea en Zaragoza descubrieron indicios de
que la joven desaparecida tal vez hubiese sido asesinada, como sugería
la vidente. Redactaron un informe que, entregado a la Policía de Barcelona,
motivó una excepcional investigación de la Policía Científica
llena de coincidencias extrañas: sueños premonitorios, insólitas
"casualidades", etc.
A ello se unió una meticulosa investigación policial que terminó
descubierto, en una vieja caseta de caza que utilizaba Fernando Olmos con frecuencia,
unos cuantos huesos que habían sido quemados, enterrados, sepultados bajo
kilos y kilos de cascotes, y arrojados a un vertedero de basura. Ni que decir
tiene que fue "milagroso" tal descubrimiento pasados casi 10 años.
Y no menos milagroso fue que, entre ese puñado de huesos, se encontrasen
las vértebras que permitieron identificar los restos como pertenecientes
a Antonia, ya que su historial médico presentaba una lesión en dichas
vértebras a causa de utilizar siempre tacones por su baja estatura. Y,
lo que es más increíble, entre dichos huesos se rescató un
pequeño trozo de cráneo en el que se observaba un agujero de bala.
Fue ese trozo de cráneo, y no otro, el que descubrió la policía,
suponiendo una prueba irrefutable que condujo a la confesión de Fernando
Olmos. Como predijo la vidente, Antonia había sido asesinada. Y de no haber
sido por la "casual" intervención de la bruja, jamás se
había resuelto este crimen que, durante 10 años, fue un "crimen
perfecto"...
El mejor "detective psíquico" de la historia
Croiset nació en Holanda, en 1910. Su padre también fue médium
y vidente, y parece ser que el pequeño Gérard heredó
sus capacidades. Terapeuta y sanador profesional, atendió a miles de enfermos
en su pequeña vivienda, y jamás tuvo enfrentamientos con el Colegio
de Médicos holandés.
Comenzó a tener experiencias extrasentoriales aproximadamente a los
6 años de edad, aunque como decía él mismo: "las
facultades paragnósticas son como las dotes artísticas; es difícil
precisar cuando aparecen; sin duda están presentes desde el pricipio".
Sin embargo, no sería hasta los 25 años cuando tomó conciencia
plena de su facultad paranormal. De hecho, durante la II Guerra Mundial, se ganaba
la vida como vidente, siendo en dos ocasiones detenido por la Gestapo durante
la ocupación alemana.
Tras la guerra, Gérard Croiset fue estudiado durante muchos años
por el prof. Wilhelm Heinrich Tenhaeff, titular de la primera Cátedra
oficial de Parapsicología en una Universidad, la de Utrech (Holanda, 1953).
Pero también fue sometido a experimentos realizados en otras universidades
del mundo, y controlados por otros investigadores, como Neuhausler o el
célebre Hans Bender, entre otros.
En el laboratorio, Croiset era bastante torpe con las pruebas de E.S.P. convencionales,
como las cartas Zener, y test aleatorios similares. Doy fe, por propia
experiencia, de que este tipo de experimentos PSI resultan extremadamente aburridos.
Sin embargo, los investigadores parapsicólogos detectaron que los resultados
de Croiset aumentaban considerablemente cuando el test tenía alguna implicación
emocional. Y sobretodo, según los informes redactados en la Universidad
de Utrech, su resultados era espectaculares en la búsqueda de personas
desaparecidas. Especialmente, en el caso de sujetos que hubiesen fallecido ahogados.
Tenhaeff relacionaba esta especial sensibilidad de Croaset para encontrar personas
ahogadas, con el hecho de que cuando el mismo tenía ocho años de
edad, unos compañeros de juego lo arrojaron al agua, estando a punto de
fallecer. De los 47 "sensitivos" -"paragnósticos" según
Tenhaell- que el laboratorio de Parapsicología del Prof. Tenhaeff pudo
estudiar en la Universidad de Utrech, sin duda Gérard Croiset, y sus "rastreos
psíquicos" , eran la estrella.
Entre los "grandes éxitos" de Croiset destaca la ayuda que
prestó a la Policía de Mississippi en la investigación del
asesinato de tres empleados de una organización de derechos civiles; su
aportación a la búsqueda de Muriel McKay raptada en Londrés,
en 1969, o en la desaparición de Pat McAdam, en Escocia, en 1967..
Personalmente estoy convencido de que el protagonismo de Croiset en la investigación
policial holandesa se deba a la circunstancia de que un Comisario de Policia de
Utrech, formaba parte del equipo de investigadores del Instituto de Parapsicología
del prof. Tenhaeff. Y, naturalmente, inspira mucha mas credibilidad en cualquier
comisaria de policía del mundo, las aportaciones que pueda hacer un vidente,
respaldado por el Comisario, que lo que pueda sugerir cualquier brujo sacado de
las Páginas Amarillas.
Las primeras colaboraciones de Croiset con la Policía de Utrech, supervisadas
por el Jefe de Policía en persona, desataron ríos de tinta, y la
prensa de La Haya se hizo eco de la sensacional noticia; un "policía
psíquico" en Utrech. Como era previsible los comentarios corrieron
de boca en boca, y de comisaría en comisaría, y en poco tiempo Croiset
recibió solicitudes de colaboración desde todo el mundo; Alemania,
China, USA, etc.
"Policías psíquicos" contra asesinos en serie
Los Serial Killers son uno de los mayores retos para la investigación criminal.
La falta de pistas, móvil, contactos previos entre víctima y homicida,
etc, dificultan muchísimo este tipo de investigaciones. Y antes esa falta
de indicios con los que proseguir la investigación, lógicamente,
resulta más razonable seguir cualquier tipo de posible pista -aunque sea
psíquica- antes que cerrar el caso. Desde esa perspectiva considero absolutamente
lícito que un policía acuda a un sensitivo. Nunca desatendiendo
otras pistas, sino ante la falta de las mismas.
Y en los últimos años no han sido pocos los videntes que se han
visto involucrados, con mayor o menor fortuna, en la persecución de Asesinos
en Serie.
Nella Jones fue una de las videntes que se ofreció a aportar
datos a la policía para intentar atrapar al Destripador de Yorksire,
que operó en el norte de Inglaterra entre 1975 y 1980, asesinando brutalmente
a 13 personas. Jones afirmó haber tenido una visión muy clara del
asesino; se llamaba Peter, conducía un camión de una empresa
cuyas iniciales comenzaban por C. Y T., y vivía en el número 6 de
alguna calle de Bradford. Además, ayudó a confeccionar un retrato
robot del asesino -al menos del que ella veía en su mente-. Por cierto,
Gerad Cróiset también participó en este caso, describiendo
al asesino como un lisiado herido en la rodilla, de cabello largo, y domiciliado
en Suderland.
El 2 de enero de 1980 el sargento de policía Bob Ring localizó
un vehículo con matrícula robada y decidió seguirlo. Tras
registrar el lugar al que llegó dicho vehículo encontró un
cuchillo ensangrentado y un martillo. Inmediatamente el conductor de dicho vehículo
fueconducido hasta Comisaria donde, con una sangre fría desconcertante,
confesó ser el Destripador de Yorkshire. Se trataba del camionero
Peter Sutcliffe, trabajador de la empresa Clark Transport, y residente
en el número 6 de Garden Laque, en Bradford. Sutcliffe era el enésimo
homicida múltiple que afirmaba matar por que "Dios le hablaba".
A pesar de la coincidencia en el nombre, domicilio, iniciales de su empresa
y la profesión, el retrato robot de la vidente no guardaba demasiadas semejanzas
con Sutcliffe, y los demás datos aportados, tampoco podrían calificarse
de "exactos", sin embargo Nella Jones alcanzó fama internacional
como la "detective psíquico" que capturó al Destripador
de Yorkshire...
Mas interesante resulta el caso de Peter Hurkos, y Albert DeSalvo,
El estrangulador de Boston.
Peter Hurkos nació en Holanda, en 1911 y, a diferencia de la mayoría
de los "detectives psíquicos", y sensitivos en general, no mostró
unas especiales capacidades paranormales en su infancia. Al contrarío.
Solo en 1941, cuando sufre un fuerte traumatismo cráneo-enfecálico,
al caerse desde un cuarto piso mientras pintaba un edificio de La Haya., comienza
a protagonizar extrañas percepciones extrasensoriales. En realidad su cerebro
sufrió daños irreparables en alguna áreas, por ejemplo, limitando
enormemente su capacidad de concentración. Pero ello no le impide expresar
sus capacidades paranormales, que comenzaron a manifestarse sólo cuatro
días después del accidente.
Hurkos colaboró con las policías de todo el mundo, obteniendo
su éxito más notable en 1951, cuando Scotland Yard acude a Hurkos
para que les ayude a localizar la Piedra de la Coronación escocesa o "Piedra
del Destino", que había sido hurtada en ala Abadía de Westminster.
La Piedra de la coronación es uno de los símbolos fundamentales
de la mitología británica, lo que añade un valor intrínseco
al que ya tiene como joya. Desde el siglo XIII, la "Piedra del Destino"
se coloca bajo el sillón de la Coronación en la citada Abadia, sobre
el cual se sentaban los sucesivos reyes de Inglaterra el día que eran nombrados
soberanos. Lo sorprendente es que , con su colaboración, la pieza fue recuperada.
Los agentes de Scotland Yard descubrieron gracias a Hurkos la palanca que los
ladrones habían utilizado para mover una piedra de 250 kilos de peso de
su zócalo. Además, y este es el detalle más interesante del
caso, Hurkos realizó un retrato-robot de los autores del robo, que fue
publicado en todos los periódicos británicos. Esto hizo que los
ladrones devolviesen la joya, atemorizados por el presunto parecido de los dibujos
con sus rostros reales. En otras palabras, por temor a los presuntos poderes psíquicos
del videntes, confesaron. Un dato a tener en cuenta...
En 1958 fue la policía de Miami la que "certificó"
las utilidad de Hurkos como "detective psíquico" al informar
al Jefe del Departamento de Homicidios de la Policía de Miami, Tom Lipe,
sobre el tatuaje, el nombre de pila y el pasado como marino, del autor de un asesinato
sobre el que los policías carecían de toda pista. Lipe no tuvo ningún
pudor en declarar: "Supongo que algunos pensarán que estamos locos
por aceptar la ayuda de un vidente... No sé como lo hace Hurkos. Solo les
puedo contar lo que he visto y es sorprendente...".
Con esas referencias no es extraño que el Fiscal General de Boston (USA)
acudiese a Peter Hurkos, en 1961 , para pedir su colaboración en la búsqueda
de uno de los asesinos en serie más célebre de la Historia: El
estrangulador de Boston. Para cuando Hurkos se unió a la policía,
"el estrangulador" ya se había cobrado 11 de sus 13 víctimas,
todas ellas mujeres.
La policía entregó al "detective psíquico" las
medias y pañuelos -con doble nudo- que "El estrangulador" utilizaba
para asesinar a sus víctimas, con los que llegaba a acostarse toda la noche
para "impregnarse de su energía". Además facilitaron
a Hurkos más de 300 fotografias de las víctimas y el lugar de los
crímenes. En honor a la verdad debemos reconocer que "el hombre del
cerebro-radar" consiguó sorprender a los agentes, al facilitar datos
concretos sobre algunos de los crímenes, que no se habían filtrado
a la prensa ni -teóricamente- Hurkos podía conocer. De hecho Hurkos
tocaba las fotografías por el reverso, y era capaz de describir las escenas
que recogían sin verlas. Más aún, llegó a identificar
una foto que no tenía relación con el caso, y que la policía
había colocado entre las demás para sondear la autenticidad o falsedad
de sus poderes. Así que, tras ganarse la confianza de los investigadores,
no les faltó tiempo para proceder a una detención cuando el vidente
apuntó a un fetichista, Thomas O´Brian, como el presunto homicida
múltiple... No deja de ser interesante, desde el punto de vista criminológico,
que la policía se decida a ejecutar una detención, basada en el
testimonio de un vidente... Esto es relativamente comprensible si analizamos en
detalle el informe de Hurkos sobre O`Brian (en realidad un nombre falso facilitado
por la policía para proteger la identidad del detenido).
Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O´Brian resultaron
absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del asesino. Al menos no
para la policía de Boston.
Es justo reconocer que las sesiones psíquicas de Hurkos aportaron detalles
sumamente precisos sobre las víctimas, y las circunstancias de sus homicidios,
pero no fueron lo suficientemente precisas como para llegar hasta Albert DeSalvo,
condenado por todos los asesinatos y que, por cierto, fue condenado a cadena perpetua,
a pesar de habérsele diagnosticado como un caso ejemplar de "Personalidad
Múltiple". Hurkos mantuvo siempre que DeSalvo era inocente, y que
el verdadero estrangulador era Thomas O´Brian, que había sido ingresado
-voluntariamente- en el mismo hospital psiquiátrico que DeSalvo.
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