El 5 de noviembre pasado, la policía acabó con la vida de William
Cooper, un ex alto cargo militar que a finales de los ochenta adquirió
fama internacional al desvelar supuestos informes secretos sobre OVNIs. La influencia
de aquellas informaciones, desautorizadas posteriormente por su propio comportamiento
al alistarse en las milicias del sur de Estados Unidos, restaron credibilidad
a la ufología internacional y sirvieron, entre otras cosas, para inspirar
series de televisión con Expediente X.
Milton William Cooper murió el pasado 5 de noviembre a consecuencia
de los disparos que efectuó contra él un agente de policia en
la localidad de Eager, en el estado norteamericano de Arizona. William Cooper,
que tenía 58 años, fue un destacado oficial y agente de la Marina
norteamericana. Ocupó puestos destacados en los años setenta,
en especial cuando formó parte del equipo de mando de la flota de la
Marina en el Pacífico. Pero la fama le llegó -por otros motivos-
a finales de los años ochenta, cuando desveló el contenido una
serie de supuestos informes secretos relacionados con los OVNIs.
En aquellos informes confidenciales quedaba de manifiesto no sólo el
interés de las autoridades por este enigma, sino que se revelaba -teóricamente,
pues dichos documentos fueron desautorizados por los investigadores más
serios- que existían OVNIs capturados en hangares secretos e incluso
que entre el Gobierno y los supuestos visitantes alienígenas existía
un pacto de colaboración. Toda aquella información -de acuerdo
a una denuncia formulada ante todos los congresistas y senadores por Cooper
y John Lear, un piloto militar y ex agente de la CIA- era controlada
por un grupo ultrasecreto cuya existencia se remontaba a 1950, según
se revelaba en un libro de la época de nefasta influencia embebido en
las tesis del recien fallecido, The Matrix.
En la actualidad, Willian Cooper se había convertido en uno de los más
fervientes defensores del patriotismo norteamericano más enervado. Tanto
que se le relacionaba con las milicias sureñas, acusadas de comportamientos
nazis y que promulgan desde su cristianismo fundamentalista el libre acceso
a las armas. A estos grupos, que ven en el Goberino a su máximo enemigo,
se los ha asociado con los brotes de ántrax. De hecho, William
McWeigt, ejecutado como autor del atentado de Oklahoma, era uno de
estos milicianos y confesó ser uno de los más fieles oyentes del
programa de radio que presentaba su admirado Cooper, La hora de los tiempos.
De los OVNIs a las milicias
Cuando denunció la trama de ocultación del fenómeno OVNI
lo hizo repitiendo hasta la saciedad que el Gobierno, vulnerando la Constitución,
había vendido a sus ciudadanos a una potencia enemiga. Su airada defensa
de la Carta Magna escondía un americanismo tan tradicional como fundemantalista.
Aquello le abrio las puertas de los milicianos, grupos radicales que pretenden
imponer un americanismo sustentado en la tradición más purista.
Fue en estos grupos -y en concreto en el conocido como II Ejército Continental
de la República- en donde Cooper encontró su mejor abrigo. Una
vía de escape desde la cual se, convirtió en un ideólogo
de patriotismo, gracias, fundamentalmente, a una revista underground que él
mismo publicaba llamada Veritas.
Cooper protagonizó en los últimos años numerosos incidentes
con las autoridades. Su primer enfrentamiento serio ocurrió en 1997,
cuando promulgó por primera vez una objección fiscal. Su postulado
era que el dinero de sus impuestos iba a parar a un Estado que quebraba la Constitución
en favor del poder sionista. Tras pesar sobre él una orden de busca y
captura, anunció entonces que cualquier intento por detenerlo sería
respondido con el uso de las armas.
Tiempo después su nombre se vio implicado en el atentado de Oklahoma.
Utilizó los micrófonos de su programa de radio para explicar qué
tipo de explosivos fueron utilizados y cómo. Fue un reto al Poder. Cooper
no ocultó su satisfacción por el atentado. Cuando afirmó
aquello las autoridades estaban desorientadas en la búsqueda de pistas
del caso. Pero él conocía todos los detalles... Incluso llegó
a sospecharse que estuvo, de algún modo, involucrado.
Luego publicó un libro, Memorias del Caballo Pálido,
que soponía una nueva afrenta. Incidía en su visión conspirativa
del mundo y acusaba a los Estados Unidos de haber fabricado un arma como el
sida, cuyo objetivo era acabar con gran parte de la población mundial.
Dijo que el letal virus había sido introducido desde Sudáfrica,
lo que obligó a la Ministra de Sanidad de aquel país a comparecer
frente a los medios para desmentir al loco ex oficial de la Marina.
Enemigo público
Se le colgó el cartel de hombre a seguir y de su programa de radio se
dijo que era "el más peligro del país". Recientemente
propuso una rebelión fiscal, razón por la cual se resucitaron
las numerosas órdenes de arresto que pesaban sobre él. Pese a
ello, nadie ignora que bien pudieran ser otros los motivos por los cuales se
puso en marcha un operativo de 70 agentes para detenerlo. Quizá, o sin
el quizá, el hecho de que había osado en culpar directamente al
Gobierno como causante y ejecutor de los atentados del 11 de septiembre contra
las Torres Gemelas y el Pentágono.
Así las cosas, en la noche del 5 de noviembre, el contingente policial
preparó su detención. Cooper fue sorprendido cerca de su casa.
Los primeros intentos por reducirle fracasaron, y el miliciano y ex oficial
de la Marina logró acercarse a su vivienda tras hacer caso omiso a varios
"altos" con el que los agentes pretendían que se bajara de
su coche Patrol. Ya cerca de su vivienda, se bajó del coche
y abrió fuego hiriendo a un agente.
Según la información expuesta por las autoridades, aprovechó
el desconcierto para echar a correr hacia su domicilio. No explica el informe
oficial cómo lo hizo; y sobre todo, cómo lo hizo sorteando a los
agentes, habida cuenta de que Cooper, desde los tiempos de Vietnam, de donde
vino condecorado como héroe, sólo tenía una pierna. Entonces,
para reducirlo, un agente abrió fuego. Cooper murió en el acto,
dejando junto a él a Robert Martínez, de 40 años,
policía del condado de Apache al que le perforó la cabeza con
una bala del calibre 45 que mantiene al agente en estado crítico.
Inspirador del Informe Matrix
Milton Willian Cooper participó de forma activa en la explosión
mediática que supuso, hace ahora casi 15 años, la aparición
del Informe Matrix, un libro de escasa tirada -100 ejemplares- que
publicó la conocida librería neoyorkina Arcturus Book Service.
La obra estaba escrita por un tal Valdemar Valerian (pseudónimo
bajo el que se escondía John Grace, un agente de los
servicios secretos) y sus planteamientos eran más que increibles. El
libro, publicado en septiembre de 1988, introducía informaciones clásicas
como el presunto estrellamiento de OVNIs en los años cuarenta y cincuenta
bajo un marco novedoso: años después, los extraterrestres habrían
entablado contacto con las autoridades llegando a firmar ambas partes un pacto
de colaboración. Ambientaba tan delirante propuesta con una ristra de
noticias ufológicas extraídas de los tabloides, periódicos
muy populares conocidos por incluir noticias delirantes cuando no hilarantes
sobre los más diversos temas.
The Matrix acabó siendo más que un libro. Casi un mito.
Y bajo ese epígrafe se cobijaron toda una serie de propuestas que abundaban
en la existencia de aquel supuesto pacto. Una idea que advino meses antes de
la publicación de The Matrix. Exáctamente en mayo de
1988, cuando el diario The Sun publicaba unas sorprendentes declaraciones
del candidado a senador por Nevada, John Lear, un veterano piloto de la CIA.
No versaban sobre política, sino sobre OVNIs y el mencionado pacto. Lear
influyó en The Matrix y en todo el corpus conspiranoico que
estalló en aquellas fechas. Y he aquí que el principal informador
de Lear era, ni más ni menos, que el veterano militar, condecorado como
héroe de guerra, Milton William Cooper. "A ellos, tristemente,
la reanimación de un campo inerte, la ufología, pero le restaron
cualquier prestigio que hubiese acumulado durante años anteriores",
nos señala el ufólogo norteamericano Scott Corrales.
La herencia de Majestic-12
Conviene recordar cuál era la atmósfera ufológica que se
vivía en Estados Unidos antes de la aparición de la conspiración
del pacto. Y conviene saber que en 1985 había aparecido un extraño
informe llamado Majestic-12. Este dossier, de ocho folios, revelaba
que Harry Trumann había creado en 1950 un comité
asesor presidencial formado por 12 destacados altos cargos militares y científicos
vinculados al Ejército, y cuyo cometido era investigar los restos del
supuesto platillo volante que se estrelló en Roswell (Nuevo México)
en 1947. El grupo en cuestión, conocido como Majic, MJ-12 o Majestic,
estaba liderado por Vannever Bush, científico que desarroló
la bomba atómica y que, dicho sea de paso, pertenece a la misma familia
del actual presidente de los Estados Unidos, George Bush.
El documento resultó polémico, pero por diversas razones ofrecía
un hálito de credibilidad que ni siquiera se ha roto hoy. Es difícil
saber si es auténtico o falso, pero gracias a su aparición, los
ufólogos norteamericanos lograron notorios avances para explicar qué
sucedió en Roswell en 1947.
Sin embargo, cuando el bulo The Matrix emergió, la credibilidad
de todo lo referente al caso Roswell y Majestic-12 quedó herida
de muerte. Y aunque ambos asuntos no tenían nada que ver, lo cierto es
que fue imposible desligarlos. Y pudo más la irracionalidad de The
Matrix que el crédito de los informes citados, quedando estos, desde
entonces, en tela de juicio. Por ello, no pocos suponen que la aparición
de The Matrix y las revelaciones de Lear estaban inspiradas por los
servicios secretos. Se pensaba y se piensa que todo fue una maniobra desinformativa
que pretendía embarrar cualquier avance en las investigaciones referentes
al caso Roswell.
Si fue una trama ideada por los hombres de Inteligencia, la jugada fue perfecta:
sobre Roswell los investigadores estaban obteniendo datos cada vez más
comprometedores, hasta el punto de que se convirtió en indudable la caída
del algún tipo de artefacto, bien extraterrrestre o bien algún
tipo de prototipo secreto, quizá, incluso, ocupado por niños "kamikazes".
Gracias al affaire The Matrix, el veneno informativo pudo con Roswell,
con los informes de Majestic-12 y, de paso, con el fenómeno
OVNI en general.
Más desinformación
Por aquellas fechas, William Cooper ingresó en las filas de un veterano
colectivo digno de todo crédito, el CAUS (siglas que significan Ciudadanos
Contra el Secreto OVNI). Este grupo de investigadores y letrados lograron en
la década de los setenta vencer en un pleito contra el Gobierno de los
Estados Unidos, que se vieron en la obligación de dar a conocer cientos
de informes secretos sobre OVNIs de la CIA y otras agencias de información.
Pero Cooper capitalizó desde entonces las directrices del grupo, acabando
con parte de su crédito, el cual aún intentan hoy recuperar.
Cooper y Lear escribieron un nuevo capítulo de la locura que estaban
protagonizando. Elaboraron un amplio informe en el que, amparados por su pasado
como destacados oficiales, instaban al Gobierno a admitir lo que estaban ocultando
sobre OVNIs. El informe estaba inspirado por Cooper, quien aseguraba que había
tenido acceso a aquella información siendo miembro del Equipo de Inteligencia
del Comandante en Jefe de la flota de la Marina en el Pacífico.
El informe fue remitido a todos los congresistas y senadores. Denunciaba que
el grupo Majestic-12 seguía operando en la actualidad, y que tras lo
acontecido en Roswell llegó a convertirse en un auténtico poder
en la sombra. Se acusaba a sus miembros del asesinato de Kennedy
y decía que fueron ellos quienes formaban parte del comité de
bienvenida a unos supuestos extraterrestres que habrían aterrizado en
la base de Holloman en 1969. Tras aquello, los alienígenas firmaron un
pacto de colaboración: los amaricanos recibirían avanzada tecnología
a cambio de ceder a los extraterrestres bases ocultas, seres humanos y animales
para sus experiementos.
Aunque delirante, en ese texto, Cooper volvía a exponer lo que fueron
sus principios fundamentales en cualquiera de las denuncias que efectuaba: "Al
ayudar a la Nación Extranjera en la ejecución de estos crímenes
contra la humanidad, al permitírselos, el Gobierno, con su pleno conocimiento
y consentimiento, ha asesinado, encarcelado, trasladado a la fuerza, condicionado
mediante lavado de cerebro, drogas y coacciones, interfiriéndose ilegalmente
en la vida de patriotas que han intentado exponer estos asesinatos y traiciones."
Un daño irreparable
La influencia de los delirios de Cooper fue tal que bien habrá notado
el lector los paralelismos evidentes entre la trama que denunció con
la que marca la línea argumental conspirativa de la serie Expediente
X. Ciertamente, fue Cooper -y junto a él Lear y Valerian- el auténtico
guionista en la sombra de la más famosa serie de televisión de
los años noventa. El creador de Mulder y Scully
bebió hasta emborracharse del triángulo Cooper-Lear-Valerian,
cosechando un éxito que no reflejaba sino la penetración social
de las ideas delirantes de tan siniestros personajes.
Más pistas para comprender la influencia de sus paranoias. Por ejemplo,
¿qué lector no ha oído, a menudo en tono de chufla, la
expresión "reticulianos" refiriéndose a supuestos visitantes
alienígenas? Bueno, pues fue Cooper y su clan quienes por primera vez
advirtieron que los extraterrestres proceden de una planeta que orbita en torno
a la estrella Zeta Reticuli. O la expresión EBE (Entidad Biológica
Extraterrestre), que también fue recreada hasta la saciedad por el clan
de postuladores de The Matrix tras ser mentada por primera vez en los
documentos de Majestic-12.
Y aunque falsario y estafador, el hecho de que Cooper hubiera sido agente de
inteligencia de la Marina, de que hubiera formado parte del equipo del Comandante
en Jefe de la flota de la Marina en el Pacífico y de que fuera uno de
los oficiales que participó en el desarrllo de los superbombarderos B-52,
otorgaba cierto aire de dudas sobre el papel que cumplió. ¿Un
loco? ¿Un visionario? ¿Alguien le desequilibró? ¿Accedió
a información sensible y le convirtieron en un adalid de la desinformación
para sembrar de basura ufológica a la sociedad? Su conducta en los últimos
años, aliándose a las milicias de ideología nazi, demostraron
que estaba desequilibrado, supiera o no supiera ciertas cosas, o formara o no
parte de un proyecto ultrasecreto de desinformación.
El resto de la historia ya lo conocen: un agente gravemente herido y Willian
Cooper, muerto, frente a su casa, desde donde contemplaban atónitos el
tiroteo su mujer y su hijo. Y, pese a que fue el fin de deseó y buscó,
sin poder evitar que alguien recordara lo que escribió a los congresistas
y senadores en 1989: "Sé que ahora estoy en una situación
de alto riesgo para mi vida, por lo que sólo hay una única vía
para protegerme: hacer pública toda la información de que dispongo...
Pero si algún día desaparezco o sufro cualquier ataque, todos
ustedes sabrán entonces que la información era verdadera."
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