En junio de 1987, durante el congreso anual de MUFON
(la más importante asociación civil de estudios OVNI en USA) se
hacían públicos los documentos más polémicos en
la historia de la ufología: el memorándum Majestic-12. Dicho informe,
compuesto por un grupo de ocho microfilms, se presenta como un documento facilitado
por el presidente Truman a su sucesor, detallando las autopsias
y análisis a cuatro cadáveres alienígenas y a un platillo
volante estrellado en Roswell en julio de 1947. Poco después, esos informes
serían desarrollados en un disparatado libro , The
Matrix, que conmocionaría a la ufología mundial:
se trataba de la historia de un supuesto pacto secreto entre los alienígenas
y el gobierno norteamericano...
Tres años después, también en un congreso de MUFON,
William Moore, conocido escritor y ufólogo norteamericano
(coautor de El
incidente y El
Experimento Filadelfia), hacía una confesión
explosiva. Según su aparente arrepentimiento, llevaba nueve años
contratado por los servicios de inteligencia americanos para actuar como "topo"
en la comunidad ufológica, transmitiendo a las agencias gubernamentales
los descubrimientos más relevantes de los investigadores e intoxicando
a la vez con información falsa a los interesados por el fenómeno
OVNI. Ese día, la ufología mundial dio un giro de 180º, y
algunos expertos lúcidos comenzaron a entrever la gran trascendencia
que tenía el factor militar en esta disciplina.
Como detalla acertadamente Javier Sierra en La conspiración
OVNI; Historia de un Watergate ufológico (S.E.P., 1990) el trabajo
de intoxicación de William Moore comenzó con el desdichado Paul
Bennewitz.
"Bennewitz, propietario de una pequeña sociedad productora
de componentes electrónicos, la Thunder Scientific Company, comienza
a ser estrechamente vigilado por los Servicios de Inteligencia de la Base Aérea
de Kirtland, a raíz de una serie de experimentos que realizó,
a primeros de 1980 con una mujer que fue abducida en mayo de ese mismo año
en las inmediaciones de Cimarrón (Nuevo Méjico). Suponía
Bennevitz que los extraterrestres que secuestraron a la testigo, le habían
implantado una especie de microaparato con el objeto de controlarla a larga
distancia, y suponía igualmente que utilizando los medios electrónicos
adecuados podría interceptarse la señal que, pretendidamente,
partiría de ese ingenio insertado en el cuerpo de la abducida hasta alcanzar
la nave alienígena.
En compañía del Dr. Leo Sprinke, mundialmente
conocido por sus investigaciones en este campo, llevó a cabo sus primeros
intentos de interceptación. Finalmente, logró captar una señal
que, supuestamente, era originada desde el interior de esta persona, pero que
luego se vería que procedía de las cercanas instalaciones del
almacén de armas nucleares de Manzano, en el interior de la Base Aérea
de Kirtland. Esto, unido a los extraños avistamientos de luces no identificadas
entrando y saliendo de esta base, llevó a Bennevitz a pensar que los
alienígenas se habían instalado en aquella zona militar restringida.
(?)
Paralelamente, los militares de Kirtland -que por aquel entonces se encontraban
trabajando en los preliminares de la Iniciativa de Defensa Estratégica
(SDI) o "Guerra de las Galaxias"- detectaron que un "topo"
se había colado en su sistema informático...y el intruso no era
otro que un ciudadano llamado ¡Paul Bennevitz! Fue entonces cuando APOSI
contactó con Moore para espiar a Bennevitz, y, tras cerciorarse de su
afición por la ufología, decidió suministrarle todo tipo
de información aberrante sobre pactos entre los extraterrestres y las
Fuerzas Armadas para que sus afirmaciones de que había detectado "algo
raro" en Kirtland no despertaran las suspicacias de los rusos, con el aliciente
añadido de un momento histórico en el que el mundo vivía
todavía los estertores de la guerra fría".
Los rumores del pacto secreto de USA con los alienígenas se extendió
rápidamente. ¿Qué otra explicación podía
tener que las señales recibidas a través del implante hecho a
un abducido proviniesen de una base militar americana?
El "tratamiento" de intoxicación con el que sometieron las
agencias de inteligencia a Bennevitz funcionaron a la perfección, y el
"espía" terminó sufriendo tratamiento psiquiátrico.
"El Gobierno volvió loco a Bennevitz -terminó confesando
Moore- para detener todo el proceso..."
A ese incidente siguió una vasta campaña de desinformación
por parte del Gobierno norteamericano contra la comunidad ufológica.
Desinformación que aún continúa. Pero el daño ya
estaba hecho. El descubrimiento de Bennevitz abría una puerta a un aspecto
estremecedor del fenómeno OVNI: la manipulación de la población
civil tras el mito extraterrestre...
Sería demasiado complejo sintetizar todos esos manejos en estas líneas,
que sólo pretender invitar a la reflexión al lector. Son muchos
los aspectos de este entramado que se ha tejido en torno a la ufología
desde sus orígenes en los años 40, e incluso antes. Pero sí
conviene citar algunos aspectos especialmente significativos. Con esta nueva
dimensión, de tipo "espionaje-militar" del fenómeno
OVNI, surgieron casos muy significativos, aunque tal vez erróneamente
interpretados.
Una de las "pruebas" del pacto entre USA y las EBEs (Entidades biológicas
Extraterrestres), fué encontrada por los ufólogos en la ultrasecreta
base aérea de Groom Lake conocida como "Area 51"
El número correspondiente a marzo de 1994 de la revista científica
americana Popular Science dedicaba toda su portada precisamente al
"Area 51". En el extenso artículo que publicaba esta revista
tan poco sospechosa, se hacía eco de la observación de extrañas
aeronaves que se habían visto sobrevolando la zona. En los alrededores
de Groom lake se organizaron auténticos turnos de vigilancia ufológica
que, tras horas de escrutar los cielos, ha dado sus frutos con fotos y filmaciones
de aeronaves no convencionales.
Aunque algunos personajes, como el polémico físico Bob
Lazar aseguran que tras haber sido contratados para trabajar en la
base como personal de mantenimiento, llegaron a ver naves discoidales "una
de ellas -decía Lazar- similar a las fotografiadas por Billy
Meier".
La historia es más larga y compleja. Pero elementos como las "comunicaciones"
entre el implante de la abducida y la base Kirtland, detectados por Bennewitz,
o los "platillos" y otras naves no convencionales observados en el
"Area 51", son prueba evidente para algunos ufólogos norteamericanos
de que el gobierno ha hecho un pacto con los alienígenas para intercambiar
tecnología extraterrestre a cambio de un "permiso de abducción".
Quizá, sólo quizá, la respuesta pueda ser mucho más
sencilla. Quizá los "platillos" y los OVNIs triangulares sean,
sencillamente, aeronaves sofisticadas, pero terrestres. Y quizá las abducciones
-o algunas abducciones- sean experiencias ilegales de manipulación genética
por parte de científicos militares. O quizá...
Manipulación
En 1979, se publicaba en Zaragoza (Editorial Alvarez Esbec) un libro sorprendente:
Bases de OVNIs en la Tierra.
El libro, escrito en primera persona, pretendía ser la biografía
de un joven español e hijo de americanos (su padre sería un oficial
de la base de Torrejón) reclutado por la CIA y adiestrado para convertirse
en un ufólogo y contactado, según fuese preciso, al servicio de
la Inteligencia yanki.
A lo largo de 223 páginas, el autor, que firma como Douglas
O' Brien explica cómo la CIA le habría facilitado documentación
ufológica, credenciales de la FSR, amenazas a testigos que vieron demasiado,
cómo había organizado "Alertas OVNI" cerca de bases
enemigas para poder fotografiarlas con la excusa ufológica, etc. Al final,
los remordimientos por sus acciones, y la convicción final de que, después
de todo, también existían OVNIs extraterrestres, llevaría
a este "espía"a confesar públicamente sus acciones a
través del citado libro. Ciertamente, el relato es apasionante como novela
de suspense y como una auténtica premonición de los aspectos militares
del fenómeno OVNI que se destaparían diez años más
tarde.
Por fin, en Abrin de 1994, pude identificar, localizar y reunirme con el verdadero
autor del libro, Francisco Javier Esteban, en la ciudad Zaragoza.
Esteban, en la actualidad miembro de la asociación negativista ARP,
me explicó que el libro era una novela construida con información
ufológica extraída de infinidad de fuentes, mas una dosis de fantasía.
Sin embargo, el argumento de Bases de OVNIs en la Tierra se haría
realidad, aparentemente, justamente dos lustros después de su publicación
también en España.
El "affaire Souza"
Sábado 9 de diciembre de 1989. Haro (Logroño). Con lágrimas
en los ojos, Jefferson Souza, joven de origen brasileño
pero afincado en USA, hacía una sorprendente confesión: "Yo
estoy en una posición muy difícil. Se espera que hable de determinadas
cosas y me es muy difícil hacerlo... pero tengo que hacerlo. Pienso que
ya basta de tantas historias, de tantos cuentos... Es hora de hablar de manipulaciones.
De manipulaciones de personas con personas, de gobiernos con personas...Yo no
sé si es el momento ni el lugar, pero yo un día tenía que
explotar".
Aquella jornada histórica se había iniciado horas antes. Cuando
yo llegué al hotel Los Agustinos, invitado a aquel I Congreso de Parapsicología
y Ufología de la Rioja, Enrique de Vicente (director
de la revista Año-Cero) estaba esperándome en el hall.Visiblemente
excitado, más aún que de costumbre, me acompañó
a la habitación. "Casualmente" nos habían colocado en
la misma. Eso inquietó aún más a Enrique, quien asegurando
que tenía algo importantísimo que decirme, se negaba a hacerlo
en la habitación. "No podemos hablar aquí, salgamos fuera...".
Se iniciaba entonces para mí una especie de película de espías
y OVNIs absolutamente increíble.
Según me explicaba De Vicente, Jefferson Souza, sobre quienes varios
investigadores teníamos sospechas, se había derrumbado durante
la comida, confesándole a Enrique ser un agente de desinformación
adiestrado ufológicamente por la CIA.
Jefferson Souza había llegado por primera vez a España un año
antes, presentándose en Cataluña como contactado, y narrando su
increíble historia. Nadie podía imaginar entonces el peligro que
supondría para la ufología española meses más tarde,
y el inexplicable protagonismo que alcanzaría en el país. Pero
vayamos por partes.
Durante su conferencia-confesión en Haro, Souza entonaba un "mea
culpa", excusándose por haber engañado y mentido a algunos
conocidos investigadores españoles, entregándoles información
"preparada" por sus superiores para que, así deformada, se
publicase y circulase entre los ufólogos españoles y europeos.
Su misión era la de construir las creencias que convenían sobre
los OVNIs.
Según Souza, las agencias de inteligencia eran conscientes del gran
valor sociológico que el mito extraterrestre tiene en la sociedad occidental,
y había descubierto su valor potencial para manipular a masas de individuos
creyentes en los OVNIs.
Aquella noche, después de la cena y de la entrega de los Premios Paracelso,
y tras conseguir despistarnos del resto de los ponentes y comensales, Jefferson
Souza, Enrique de Vicente y yo, nos reunimos en una discreta sala del hotel
con la intención de profundizar en las revolucionarias afirmaciones del
americano-brasileño. Durante casi cinco horas, Enrique y yo (más
tarde se nos uniría Sinesio Darnell) pudimos bombardear
a preguntas a Souza sobre quién le pagaba, qué información
debía distribuir, etc. Todo está grabado.
Jefferson afirmaba haber acudido a Haro, en este segundo viaje a España,
con la intención de "reclutar" a algunos investigadores españoles
(De Vicente y yo, entre ellos) para participar en esta mascarada. En mi caso,
ésta era ya la tercera vez que alguien intentaba sobornarme para cometer
un fraude ufológico. Yo jamás acepté estas proposiciones,
pero sé que otros lo han hecho; de ahí mi escepticismo en muchos
aspectos del fenómeno OVNI. Si la información que barajamos es
falsa, las conclusiones originadas por ella jamás podrán obedecer
a la verdad.
Según decía Souza, siendo un niño había sido abducido
y sometido a un implante. Más tarde descubrió que sus captores
no eran alienígenas, sino militares norteamericanos, y que él,
como muchos otros niños brasileños había sido utilizado
como "conejo de indias". Siempre según su relato, años
después fue "reclutado" por la CIA y trasladó su domicilio
a USA. Allí, al igual que el personaje de Bases de OVNIs en la tierra,
fue instruído para introducirse en el mundo de la ufología y actuar
como agente de intoxicación. Sabiendo que la mayoría de los autores
no investigan, sino que se limitan a publicar refritos de otras fuentes, basta
introducir un dato en una publicación o conferencia, etc, para que otros
divulgadores la retomen y la reproduzcan constantemente, siendo enriquecida
y distorsionada con el paso del tiempo. Es lo que yo llamo el efecto "bola
de nieve".
Según aseguraba Souza, algunas abducciones eran experiencias totalmente
reales y físicas, pero los raptores no son extraterrestres, sino científicos
norteamericanos que usan los cerebros de los abducidos como laboratorio. Los
implantes -afirma Jefferson- son de tecnología japonesa extremadamente
sofisticada y actúan creando un vínculo terrible entre el abducido
y sus captores, como descubrió casualmente Paul Benewitz (ver Secuestrados
por los OVNIs, Espacio y Tiempo,1992).
Por otro lado, el supuesto ex-ufólogo a sueldo nos habló del
"Proyecto Némesis", un hipotético experimento psicosocial
consistente en crear grupos de disciplinados "soldados" reclutados
a través de hipotéticos contactados. Souza afirmaba que las agencias
de inteligencia americanas hacía muchos años que fabricaban "platillos
volantes" (en eso no mentía) y que los habían utilizado en
una particular misión. Una vez seleccionado un personaje de gran carisma
natural, se le convencía de haber contactado con alienígenas,
lo cual es sumamente fácil cuando se tiene esa tecnología. Si
un "platillo volante" aterriza en el patio de tu casa, y un individuo
de dos metros sale del interior y le dice que es extraterrestre, lo más
probable es que le creas a pies juntillas.
Una vez hecho esto, el "contactado fabricado" entregaría
su vida a la trascendente misión de difundir los mensajes de los "Hermanos
del Cosmos". El "Proyecto Némesis" se encargaría
de apoyar al contactado facilitándole todas las pruebas necesarias: avistamientos
-previa cita de sus "platillos volantes"-, fotos, filmaciones, algún
mineral extraño (debidamente manipulado en los laboratorios siderúrgicos
de la CIA), etc. Souza mencionaba casos como el de Billy Meir, como ejemplo
del "Proyecto Némesis".
Realmente, las afirmaciones de Souza eran increíbles, y el vértigo
de la conversación, agotador. Todo lo que alguien pudiese creer sobre
el fenómeno OVNI era demolido en aquella conversación. Pero Souza
continuaba mintiendo y, de haber sido realmente un intoxicador gubernamental,
al verse descubierto por De Vicente, no había dejado su papel, sino que
lo había disfrazado de arrepentimiento. Los sucesos que tuvieron lugar
en los días sucesivos demostraron que, fuese lo que fuese, Jefferson
Souza mentía como un bellaco, y su destructiva actuación en España
no tenía buenas intenciones.
Dos días después, el lunes 11, yo pensaba viajar a la montaña
de Montserrat (Barcelona) para continuar la investigación que venía
realizando sobre los contactos OVNI con Luis José Grifol.
Pero antes, aprovechando el ofrecimiento de unos amigos de llevarme, quería
visitar Desojo, un pequeño pueblo navarro donde se emplazaba otro grupo
de contacto: Adonai. Cuando comenté mis planes, Souza se mostró
extremadamente interesado en acompañarme para conocer a estos contactados.
Tendría, pues, durante las siguientes 48 horas, oportunidad de interrogar
a fondo a Souza.
Así pues, al día siguiente salíamos juntos hacia Desojo
en el coche de ese matrimonio amigo. Ellos nos dejarían a Jefferson y
a mí en la estación de ferrocarril de Logroño.
Cuando, ya bien entrada la noche, los cuatro nos despedimos de Lice
Moreno, líder de Adonai (quien, por cierto, no se había
dejado seducir por Souza), protagonizamos una anécdota significativa,
entre las muchas que se produjeron en el viaje.
Apenas habíamos recorrido unos kilómetros cuando Jefferson llamó
nuestra atención: "¿Os habéis fijado que hace
un rato que nos sigue ese coche?". La verdad es que, por mucho que
nuestro conductor acelerase o redujese, este vehículo seguía detrás
de nosotros. La tensión llegó a tal extremo que, en algún
punto de la carretera entre Desojo y Logroño, nuestro conductor dio un
volantazo sacando el coche de la carretera. Entre la polvareda vimos que el
otro vehículo aceleraba, perdiéndose en la noche. Al menos durante
un rato...
Souza sabía, y sabe (aquí es donde quiero llegar) utilizar a
las personas y estimular sus emociones en su beneficio. Sin embargo, no deja
de ser curioso que cuando llegamos a Logroño, pasada la medianoche, se
produjo otra "anécdota".
Visiblemente inquietos, mis amigos nos dejaron en la estación de ferrocarril
y continuaron camino hacia su casa. La estación estaba desierta. No había
absolutamente nadie. El tren no pasaba hasta la 1:30 de la madrugada, así
que sugerí a Jefferson que me esperase en la estación con las
maletas mientras yo buscaba algún bar donde comprar algo de comer y de
beber, porque todavía no habíamos cenado.
Salí de la estación y tardé un rato en volver. Cuando
regresé, me sorprendió encontrar a Jefferson hablando animadamente
con alguien. Estaban sentados de espaldas y no me vieron llegar. Cuando estaba
a un par de metros, Souza me descubrió, pero yo había podido escuchar
que estaban hablando en inglés. El otro individuo, un joven vestido de
manera informal, se disculpó y se marchó. Jefferson me comentó:
"Qué coincidencia ¿verdad?, otro americano aquí..."
Sí, la verdad es que era una casualidad encontrar a otro americano en
la estación de tren de Logroño a la 1:30 de la mañana...
Al día siguiente nos despedimos en la estación de Sants. Aunque
deberíamos vernos esa noche en Montserrat. Y allí vería,
por primera vez, un ejemplo de la hábil manipulación de Souza
con los contactados. En la montaña organizó ya el "show"
y consiguió dividir a los fieles seguidores de José Luis Grifol
en dos bandos, uno de los cuales lideraba, obviamente el mismo Souza. Aquel
meteórico protagonismo me hizo intuir sus intenciones.
Requeriría mucho espacio desmenuzar las andanzas de Souza por España,
pero en sólo unos días había sido entrevistado en programas
de TV y radio, así como en semanarios nacionales.
Fui testigo de su empeño de enemistar a investigadores, contando mentiras
de uno a otro; dividió grupos de contacto consolidados hace años
erigiéndose en líder... Era alucinante su rapidez en captar adeptos,
y el secreto era sencillo: sabía dar a cada cual lo que quería.
Dada la gravedad que revestía el asunto, y después de entrevistarse
con investigadores como Antonio Ribera, Andreas Faber
Kaiser, etc, que habían conocido a Souza en su anterior viaje
a España, convocamos una reunión en Tarrasa para el 15 de Diciembre.
Allí, Javier Sierra, Josep Guijarro, componentes de
los grupos AFK, UNIFA y otros, debatimos durante ocho horas el problema Souza.
La conclusión es que, realmente podría tratarse de un intoxicador
actuando para alguna asociación no identificada (que igual podría
ser la CIA que un grupo de escépticos profesionales).
Mientras tanto, su apariencia inocente y su origen yanki habían conseguido
que, en unos pocos días, hubiese dado una conferencia y organizado tres
grupos de seguidores en varias poblaciones catalanas. Sin embargo, con sus grupos
se comportaba de una forma y, fuera de ellos, de otra. Lo que él no podía
prever es que yo estaba recopilando todas las grabaciones de sus intervenciones
en radio y TV de sus conferencias, e incluso de sus reuniones privadas. En total,
más de una docena de horas de grabación que, una vez contrastadas,
evidencian sus elaboradas mentiras.
El día 13 de diciembre, por mediación de Enrique de Vicente,
que aún estaba conmocionado por la confesión de Souza, se grababa
una entrevista a Jefferson para emitirla en el programa Espacio en Blanco,
a condición de que fuera radiada una semana después. Esto debería
dar tiempo a nuestro personaje para salir del país y recuperar su archivo.
La entrevista se emitió el día 23, y en ella el "intoxicador"
decía cosas como : "Quiero dejar bien claro que yo hablo por
este micrófono por mi libre voluntad, y me desarraigo de cualquier compromiso
adquirido anteriormente. Hay unas fotografías que son microfilmes en
mi archivo, y creo que es la salvaguarda que yo tengo. Espero que emitan este
programa por lo menos el día 20, que me dará tiempo a tenerlo
en mis manos. Mi archivo es lo único que me salva... hay copias de sueldos,
pagos... La CIA no perdona".
Sin embargo, en una conferencia que daba paralelamente en San Félix
de Codines, creaba un nuevo grupo de trabajo llamado "ADN" que, según
sus propias palabras, estaría respaldado por dos universidades americanas:
"Nosotros tenemos dos universidades entre nosotros, siendo una de ellas
la Universidad de Los Angeles, a través de unos amigos personales míos
que, por medio de la división de parapsicología, colaborará
con nosotros. Por tanto, tendremos apoyo académico..." Y digo
yo ¿cómo demonios un pretendido ex-agente de la CIA, perseguido
por asesinos a sueldo, va a trabajar tranquilamente con una universidad de la
propia CIA?
Durante casi seis meses, estuve investigando a Souza y descubrí que
estaba realizando similares "chanchullos" en otros países,
como Francia, Brasil, Argentina o USA, donde eran ya famosas sus turbias actividades
como, por ejemplo, la "Misión Vega", que llevó a cabo
en Nueva York dañando psicológicamente a varios contactados. En
una carta fechada el 18 de diciembre de 1989, la investigadora Mónica
Williams lo definía de forma muy acertada: "Souza no
es agua clara..." Lo que, sin embargo, nadie sabía es de dónde
sacaba el dinero para los increíbles viajes que hacía por todo
el mundo. En una semana podía visitar España, Méjico, Alemania
y USA, sin que nadie le conociese oficio alguno. Aunque, también debo
decirlo, trabajó como "sanador" en Cataluña durante
un tiempo... Al parecer, como buen abducido, los extraterrestres le habían
desarrollado su nivel vibracional...
En el colmo del absurdo, Jefferson Souza aparecía reseñado en
el catálogo de productos de UFO Library. En una selección de grabaciones
magnetofónicas, de conferencias de grandes contactados, como Sixto
Paz, Edward Meier, George Adamski,
Benjamin Creme, etc, aparecía el contactado Jefferson
Souza. Y, al mismo tiempo, en el núm. 297 de "Mufon UFO Journal"
(la revista publicada por la organización ufológica más
importante del mundo), Walter Andrus nombraba a J. Souza como
el Director de Mufon en España...
En cuanto reuní algunas de estas pruebas, decidí denunciar públicamente
las actividades de Souza, y así lo hice en un reportaje publicado en
la desaparecida revista Karma-7 y en una emisión del programa de radio
El Gran Sabbat, el mismo que utilizara el propio Souza.
Sin embargo, dos años después Jefferson volvió a actuar
en España. En una serie de cartas que pude interceptar, se puede ver
claramente que en agosto del 92, nuestro personaje volvía a la carga.
En esta ocasión Souza intentaba contactar con grupos de investigadores
jóvenes, pero muy prometedores, actuando más en la sombra. En
una carta del momento, el muy sinvergüenza decía "Disculpe
el malo español, todavía lo estoy aprendiendo", cuando
dos años antes lo hablaba perfectamente.
En otra sustanciosa carta dirigida al grupo ANJOMA (tres jóvenes amigos
apasionados por el misterio) de Cádiz, y fechada en septiembre del 92,
Souza decía cosas como: "Yo trabajé en NSA (Nacional
Security Agency). Sí, recibí directamente instrucciones para ofrecer
una propuesta de empleo a Mr. Enrique de Vicente, distribuir información
falsa sobre un inexistente proyecto llamado Majestic. Mi viaje tenía
tres rumbos: Barcelona, País Vasco y La Rioja. Debí contactar
unidades "X" en un gran grupo ufológico en Madrid y unidades
"Y" en Galicia".
"... en Haro debería hacer una ponencia sobre el Majestic.
Yo cargo muchas cosas en mi conciencia, y me acuerdo de que, al hablar con Mr.
Enrique de Vicente, varios pensamientos se me vinieron como ¡Basta de
engaños! ¡El es un estudioso serio que hace lo que mejor puede
en su país! Mismo así, sí le hice la propuesta (esta era
mi primordial misión), la cual rechazó, lógicamente"
.
"Fue (yo) visitado por agentes armados más tarde, después
de una larga charla con Mr. de Vicente, Mr. Carballal, Mr. Darnell...".
"A mi retorno a América, fuí severamente castigado (incluso
físicamente)."
"Y el episodio de Radio Barcelona fue el primero de muchas inquisiciones
y crucificaciones del nombre de Jefferson de Souza, que aquí, gracias
a la ayuda de NSA, soy sinónimo de agente de la CIA o Maestro de la Desinformación.
De Vicente, Carballal, Sierra, Guijarro, antes aliados míos (o por lo
menos yo así lo pensaba), se vuelven en mi contra por presiones de otras
personas en falso testimonio o afirmaciones mías que el NSA me obligó
a hacer...".
Resulta absolutamente imposible saber hasta dónde miente Jefferson
Souza y cuándo empieza a decir la verdad. No se puede afirmar categóricamente
que sea un instrumento de intoxicación de las agencias de inteligencia
americana, de alguna organización privada, o que estemos ante un infantil
fabulador, pero su caso ha supuesto un excelente ejemplo de hasta qué
punto es manipulable el fenómeno OVNI. Sobre todo, el affaire Souza es
una seria invitación a la prudencia y al sentido crítico, porque
de lo contrario, somos fácil presa para los engaños y fraudes
más sorprendentes que podamos imaginar, y el riesgo es grande. Nos jugamos
nuestra cordura y nuestra libertad.
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