Extremetistas
cristianos y judíos ya trabajan en la reconstrucción del Templo
de Jerusalén. Detrás de esta iniciativa, financiada y apoyada
por una organización llamada el Instituto del Templo se esconden oscuros
intereses políticos, alianzas religiosas y profecías.
¿Qué une a judíos ultraortodoxos y cristianos fundamentalistas?
Aparentemente nada? Por eso no deja de ser extraño que uno de los
más influyentes rabinos, Chaim Richman, hombre muy vinculado al
Primer Ministro israelí Ariel Sharon, haya recorrido el sur de
Estados Unidos reuniéndose congregación por congregación
con los líderes protestantes más poderosos. Les pedía ayuda
-léase fondos- para cumplir un sueño que a ambos ilumina: edificar
el Tercer Templo de Jerusalén.
Uno de los más destacados expertos en mesianismo lo ha denunciado: "Existe
un acuerdo entre los judíos extremistas y los fanáticos evagelistas
para contruir el templo sobre las ruinas de los anteriores, encima del lugar
en donde creen que se encuentra el Arca de la Alianza. Y para ello -concluye
James Tabor, director del departamento de Estudios Religiosos de la Universidad
de Carolina del Norte (EE. UU.)- quieren destruir todas las mezquitas existentes
en la explanada de Jerusalén."
¿Los
tiempos del Tercer Templo?
Los cristianos más conservadores, aquellos que hacen una lectura textual
de las Sagradas Escrituras, creen que con la llegada del Tercer Milenio advienen
los tiempos del Armagedón y de la Segunda Venida de Jesús.
Algo parecido sostienen quienes se erigen en garantes de la tradición
rabínica partiendo de profecías bíblicas como la de Ezequiel,
y de textos del rabino por excelencia, Maimónides: la llegada
del Mesías (ellos no aceptan a Jesús, salvo como un profeta más)
tendrá lugar cuando se edifique el Tercer Templo.
Lo construyó Salomón; Nabuconodosor lo destruyó
en el siglo VI a. C. Allí se encontraba el Arca de la Alianza, ese portentoso
objeto construido en tiempos de Moisés y que servía como puente
entre el Yavé y los hombres. Fue reconstruido, y ya en nuestra era, en
el año 72, los romanos volvieron a reducirlo a cenizas.
Con la instauración de Israel como Estado tras la Segunda Guerra Mundial
se abrió una nueva etapa. Algunos -los más extremistas entre los
ortodoxos- consideraron que no era el momento de planificar la edificación
del Tercer Templo, pues Israel era y eso sólo un estado secular. Pero
ya en 1989, según TIME, un 18 % de los judíos creían
llegado el momento. Siete años después, otro sondeo, efectuado
por el Instituto Gallup, señalaba que el 58 % de los israelís
lo deseaban. El estudio había sido solicitado por una peculiar organización:
El Instituto del Templo.
Liderada por el citado rabino Chaim Richman, esta organización fue fundada
a finales de los ochenta. Pretendía aglutinar a todos aquellos que quisieran
implicarse en una aventura tanto arquitectónica como arqueológica
y política.
Arquitectónica porque en sus filas se ha dado cabida a quienes basándose
en las instrucciones expuestas por el profeta Ezequiel han diseñado el
nuevo templo, el cual deberá albergar 93 objetos litúrgicos -de
oro y plata, fundamentalmente- que tendrán que ser fieles a lo que la
profecía indica y a lo que la ley judáica señala. Ya han
confeccionado 60: campanas y trompetas de plata enormes, cuchillos para los
sacrificios, vestimentas para los sacerdotes, un Menorah de oro?
Arqueológica porque sus miembros han estado buscando bajo las ruinas
del antiguo templo la red de túneles y estancias en las cuales se alberga,
según la tradición, el Arca de la Alianza. Han anunciado que ya
la han localizado. Y política porque las construcción del Tercer
Templo, treinta veces más grande que el anter, implica el total dominio
israelí sobre la Explanada de las Mezquitas, en donde sin embargo conviven
-enfrentados- los cultos religiosos que tienen allí su particular centro
del mundo: cristianos, árabes y judíos.
Las profecías se están cumpliendo
Con la llegada al poder de Ariel Sharon, a cuyo partido político pertenecen
los líderes del Instituto del Templo, el camino hacia el gobierno de
la Explanada de las Mezquitas dio un paso fundamental. La Segunda Intifada comenzó
a raiz de la visita que efectuó al lugar, durante la que proclamó:
"Es la hora del Tercer Templo." Por ello, la intransigencia
de Sharon se convierte en ofuscación cuando se menta el reparto del lugar.
Ningún líder ortodoxo cederá en este aspecto ni un palmo,
pues la ubicación del templo, de acuerdo a Ley, ley religiosa, implica
la destrucción de la mezquita Al Aqsa.
El Instituto del Templo ganó una importante batalla a finales del pasado
mes de julio cuando tras varios años de intentos, lograron colocar la
simbólica primera piedra -enorme piedra en tal caso, pues pesaba casi
cinco toneladas- del Tercer Templo. Ahora están convencidos de que hay
que echar el resto y al igual que los cristianos fundamentalistas de Estados
Unidos están convencidos de que los sucesos del 11 de septiembre son
una prueba de que las profecías se están cumpliendo. Más
razones arguyen los miembros del Instituto del Templo, quienes emitieron una
nota según la cual las primeras palabras de Bin Laden tras el
ataque a Afganistan eran una buena muestra de que el conflicto tenía
su origen, precisamente, en el conflicto árabe-israelí. Y en un
ramalazo sionista urgían la salida de los islámicos del la explanada.
Según el profesor James Tabor, el asunto es más complejo de lo
que se puede presuponer. Advierte que no son grupos ailsados y marginales los
que han decidido iniciar la construcción del Tercer Templo: "Ya
han encontrado el lugar en donde está el Arca de la Alianza, y el nuevo
templo tendrá por objeto exhibirla." Además, como experto
en profetismo bíblico que es, ha seguido la pista de una premisa sin
la cual sería imposible acometer la obra: la aparición de un ternero
alazán o rojizo sin mancha alguna. Tal cosa, tan extraña, es considerada
por los judíos ortodoxos como fundamental a la hora de culminar su iluminación.
El
primer viaje de Richman a Estados Unidos tuvo una parada obligatoria en Canton,
Mississipi. Allí tenía por objeto visitar a un granjero y activista
envagélico llamado Clyde Lott. La razón es que entre las
últimas crías que habían nacido en sus dominios había
una, a la que llamó Dikie, que tenía una particularidad
más que inquietante: era completamente alanazada? Roja, sin mancha,
justo como la profecía del libro neotestamentario Números
indica que debe ocurrir. Lott estaba seguro de que la ternera era especial.
Y Richman, al verla y al analizarla, no tuvo duda alguna: "Ésta
es la indicada, ésta es la madre."
Richman analizó el hecho con otros rabinos y sabios judíos. Coincidieron
con él en lo esencial. Las siguientes negociaciones tuvieron como objetivo
preservar a Dikie. Pensaron que había intentar llevarla a Israel, para
que allí tuviera descendencia. Ese sigue siendo el objetivo, pero el
Instituto del Pueblo prefiere ir poco a poco. La llegada de la ternera alazán
podría provocar algún que otro enfrentamiento en Tierra Santa,
y de momento han habilitado en Nebraska una granja con todos los medios para
que Lott, junto a un buen número de granjeros de origen israelí
trabajen lejos de cualquier intromisión. Lott ya dispone allí
de cientos de cabezas de ganado de este inusitado y hasta ahora desconocido
color.
Será el último paso: un ternero alazán, de dos a tres
años, deberá ser quemado, y con sus cenizas mezcladas en agua,
los primeras rabinos del Tercer Templo podrán comenzar su trabajo. Así
se escribe la última conspiración del Templo.
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